lunes, 21 de septiembre de 2015

Pesca al Legering con Feeder.

Los que conocemos el embalse de Portaje, si hablamos de la zona de la Ribera de la Atallisca y concretamente de la zona de la alambrada, pasada la pequeña bahía, de la que emergen actualmente dos postes de una antigua portera, enseguida nos viene al mente una imagen de una gran explanada cubierta de agua y con escasa profundidad.

A muchos metros aguas adentro pasa la Ribera de la Atallisca y, raras veces y solo quizá en algunos puestos, cuando el embalse se encuentra en capacidades mínimas, desde este punto concreto se puede llegar hasta su lecho.



  Zona de las Pizarras pasando la pequeña bahía junto a la alambrada, al fondo la Ribera de la  Atallisca.

  Esta zona concretamente, ofrece una preciosa visión a primera vista, sin embargo su fondo, como en la mayoría de las zonas de este embalse próximas al muro de contención, es muy normal encontrar grandes pizarras en las que además de perder más de un hermoso pez que se refugia en ellas, ocasionan innumerables anclajes del aparejo en el fondo.






 En la tarde de hoy, me acompaña Antonio, uno de mis compañeros habituales de pesca y con el que, desde hace muchos años me une una gran amistad, Pescador de la vieja escuela, pero siempre innovando en sus acciones, le encanta pasar una buena tarde de pesca sin prisas y charlando con sus amigos.

 Había quedado con él para pescar en esta zona para pescar al Legering, pero personalmente, le encanta la pesca al Legering con las punteras de swing tip, modalidad esta, a la que le añade siempre un  feeder o cebador.



 Septiembre suele ser un mes en el que los ciprinidos están muy activos y en los parones de brisas  muy comunes en sus días calurosos, este sistema resulta ideal para vencer su desconfianza a la hora de succionar el cebo.  Pero él, es de los que dicen que, si lo bueno es simple, dos veces bueno.

Desde el primer momento que le monté un cebador  de muelle con bajo lateral, no usa otro tipo de feeder.

Como él mismo dice, este sistema tan simple, no se enreda  y asegura una correcta presentación del cebo a escasos centímetros de cebador o feeder.
                                                                           Arriba  puntera Swing tip


                            
                                             Cebador o feeder con bajo lateral


 De pesca en la zona de las Pizarras

La idea de intentar llegar hasta el fondo de la lejana ribera que se retuerce interiormente, hacia su vertiente izquierda, o sea, la orilla de enfrente a donde nos encontramos hoy, no se me iba de la cabeza.


 Esta idea, me vino a la mente después de ver que un elevado oleaje a favor empujaba hacia ella.

Es algo que no me ha gustado nunca (pescar a favor del empuje del viento)  y, ya que estábamos allí, intentaría llegar lo mas lejos posible intentando con una caña inglesa llegar lo más cercana  a ella.

 Con esta caña sabría enseguida si llegaba al centro de la antigua Ribera.

Una vez efectuado los primeros lanzados precisamente con una caña inglesa de 14 pies de acción semiparabólica con un hilo de escaso diámetro y peso, me di cuenta que no conseguía con todo esto llegar a ella, entonces solo me quedaba adaptarme a la situación y así lo hice.

 Escasamente 3 metros de profundidad  le lograba  arrancar a la llanura de las pizarras a muchos metros de la orilla. No era lo que quería pero, esta vez la Ribera se quedaba muy lejos, aún para mis  largos lanzados, pero aún así decidí  probar.

Antonio, por su parte, seguía en lo suyo, probando  a unos 30 metros con su cebador y nada más empezar, pudo comprobar que en su puesto de cebado había actividad, con varios toques a su oscilante puntera a intervalos regulares.

El constante aire no lograba esclarecer sus, hasta entonces, sutiles y tenues toques  hacia la puntera de su caña.

 Tras varios minutos, vi mi flotador desaparecer entre las aguas a una gran distancia de la orilla, conseguí clavar un enorme carpín cercano a los dos kilos de peso.

A los pocos minutos, una segunda picada de un pez seguro de buenas dimensiones, tras unos segundos de forcejeo encalló en el fondo, haciéndome perder con ello, el astuto pez y el aparejo completo.

Mirando por unos momentos a Antonio, que no se sentía muy cómodo con los pequeños tirones hacia su puntera, decidí no montar más la caña inglesa y ponerme a pescar como él, pesca al legering con cebador.



Puntera con resorte o muelle 
 Sin embargo, pescaba a más distancia  que él, en mi caso, monté  una caña con una puntera con resorte o quiwers con muelle y quizá pensando un poco en la desconfianza de los peces,que pudieran llegar a ser incluso pequeños carpines, decidí montar un cebador con doble lazada y anzuelo corredizo de ojal.  

  Este sistema de montaje, como hemos podido comprobar en muchas ocasiones, es ideal para peces desconfiados y que muestras mucho desgano a la hora de tomar el cebo.


Cebador o feeder con doble lazada y anzuelo de ojal .

 Par llevar a cabo esta pesca con este tipo de cebadores, siempre utilizo como mezcla natural para su carga, una mezcla compuesta de pan rayado, recortes de pastelería en su mayoría bizcochos y vainilla, esta  mezcla le resulta al carpín muy atractiva, siempre me ha dado unos resultados muy positivos en su pesca.




La tarde  empeoraba por momentos,y lo que parecía una airosa, pero tranquila tarde de finales de verano, acabó en unos minutos enturbiándose con un nubarrón que nos descargó un buen chaparrón en unos instantes,

Tengo comprobado en más de una ocasión que, durante estas perturbaciones no suelen picar los peces, este movimiento de inestabilidad por momentos parece incomodarles, aunque pasado este tiempo puede cambiarte la jornada de pesca en cuanto cese la perturbación, su actividad se acelera en cuanto la calma aparece.

Es posible que, la actividad de estos peces, guarde alguna relación con la caída de insectos al agua durante la lluvia y acelere de forma natural su instinto a la hora de buscar comida, esto es algo que difícilmente sabremos, pero la mayoría de las veces, así ocurre.
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 Pasado el golpe de agua, como preveía, la situación cambió totalmente, el oleaje cambió de sentido y venía una hermosa brisa hacia  nuestro puesto de pesca.

 Conversando con  Antonio, de la bonita situación que se nos acababa de presentar intuía que aquello iba a ir a mejor.

 No habían pasado cinco minutos una hermosa carpa de más de dos kilos, ponía aprueba  a mi compañero Antonio, que, después de un largo forcejeo consiguió meterla en la sacadera. La situación ahora, con el cambiado oleaje era muy diferente, de hecho, en unos instantes pude comprobar una picada de otro hermoso carpín, que una vez capturado, intuimos pasaba  sobradamente del kilo de peso      
                                                              Antonio con un buen ejemplar de carpa capturada en la zona de las pizarras


Las picadas, una tras otra se iban sucediendo y los carpines no se resistían al engañoso cebo


Un precioso carpin de buenas dimensiones 








                Pescando en la zona de las pizarras

 Finalmente, una tranquila tarde acababa apagándose, dándonos a entender que, en la pesca todo es posible. La constancia y la paciencia con virtudes necesaria que todo pescador tiene que entender.

Una tarde más en buena compañía, un objetivo más cumplido, una charla entre amigos compartiendo afición y ganas, un buen bocadillo y como no, unas cervezas, necesitamos algo más?

 Me fui a casa conforme, seguro que Antonio, también.!!



La ultima foto mientras recojamos el equipo, viendo el tranquilo escenario nadie diría que por éste, hubieran pasado en la tarde de hoy, tantas pequeñas grandes cosas.

 Es pesca y encierra muchos encantos.

Dedicado a mi amigo Carlos Estupiñan.

martes, 8 de septiembre de 2015

Pesca con Fix float // El pantano de las Pedrizas (Calzadilla)

Conversando días atrás con un familiar, al que, igualmente que a mí, le encanta la pesca, me comentó que solía ir de pesca, con asiduidad, a un  pequeño embalse que había en la vecina localidad de Calzadilla.

Pantano este, que años atrás era un atractivo escenario de pesca en el que había una gran cantidad de peces, en este caso, carpas royales.
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Según me decía, tiempo  atrás, podías llegar a disfrutar de una  bonita jornada de pesca, pescando en sus aguas.

 Eran carpas de escasas dimensiones y raras veces tenían las medidas mínimas. A medida que estos peces, con el tiempo, iban aumentando su tamaño, como es natural, las capturas empezaban a decrecer.

 Durante varios años, según  me contaba, la situación fue muy similar en cuanto a capturas, llegando hasta el punto de hoy en día, de incluso llegar, en más de una ocasión, a venirse para casa sin ninguna picada a lo largo de la mañana.

 Esto, para mí, es argumento más que suficiente para al menos intentar pasar una mañana de pesca  en sus aguas, hablo del Pantano de las Pedrizas,



  Este pantano, lamentablemente, en la actualidad, debido a la escasez de lluvias en el pasado invierno,se encuentra con muy poca agua, con poco más de 1/4 de su capacidad total


Pantano integrado a la sociedad de pesca de dicha localidad, formado por la retención de un regato tributario del arroyo Patanas.

Con escasa profundidad actualmente, ofrece al pescador un paraje tranquilo muy cercano a la localidad y poco frecuentado últimamente por pescadores locales, ya que, esta sociedad tiene muchas charcas acotadas  para el disfrute de la pesca de la atractiva tenca, derecho de pesca que, solo tiene concedido a los pescadores locales.

 Sin embargo, el pantano, si está abierto para la pesca bajo el correspondiente permiso


Bonitas carpas de Galicie viven en sus aguas

 Conversando con un pescador local unos días antes, me dijo que carpas grandes había, que se las veía saltar muy de vez en cuando, pero que, picar no tenia constancia de que se hubieran sacado.

 Sin embargo, algo me dijo este pescador, conocedor del lugar, que me indujo a pensar que si lo hacia bien y conseguía encontrar la base del regato, pues había pequeñas pozas que diferenciaban bruscamente el lecho de este, sobre todo en días cálidos, las carpas no andarían muy lejos.

Con la poca información que disponía sobre él y su pesca, decidí, la mañana del martes,(festivo en la comunidad Extremeña) acercarme hasta sus inmediaciones.

 Tras pasar por la localidad de Calzadilla, una pista forestal nos lleva hasta el pantano, al llegar a él, decidí pasar a su margen izquierda, quizá huyendo del sol de cara que empezaba ya a dar señales de su salida.


Pantano de las Pedrizas, margen izquierdo.


Por un momento, y dada la escasísima actividad que pude comprobar en minutos observando el entorno, dudé un poco si de verdad, los comentarios  anteriormente oídos eran ciertos.

 Este  pequeño pantano, se encuentra muy desprotegido ante el abusivo ataque de cormoranes en tiempo de invierno, sin ningún tipo de protección  de vegetación o rocas sumergidas, aun así tenia que intentarlo.

Una leve brisa del Sur irrumpía, la hasta entonces, tranquila mañana y, la que iba a aprovechar para intentar realizar la modalidad de pesca con la que pretendía conseguir alguna captura en la mañana de hoy, la pesca a la inglesa con Fix float.

Esta idea, la de usar esta modalidad de Fix float, fue debido precisamente, a que la llevamos a cabo con bajos de linea muy largos, en ocasiones en algunas zonas en el Río Alagón supera el metro de longitud.



 La pesca a la inglesa con el Fix float


 Como su nombre indica, el Fix float, es un accesorio utilizado mas que nada, para fijar el flotador a la linea, sin que de lugar a desplazamientos innecesarios de este sobre ella, que pudieran ocasionar los continuos lanzados.

Su montaje sobre la linea es fácil, simplemente se suele bloquear mediante una pequeña lazada y frenada por un capuchón externo que la inmoviliza el montaje sobre la línea.




Fix float

Esta modalidad de pesca, se lleva a cabo con cañas inglesas de acción parabólica (1 a 6 gramos) y de acción media (de 7 a 15 gramos), de longitudes entre 12 y 13 pies (3'60 m y 3'90 m indistintamente) y ocasionalmente  se utilizan de 14 pies (4´27 m).

Sin embargo, en la pesca con Fix float, su uso, se puede utilizar en varios estilos de pesca, la más usada, es la que se realiza a pocos metros de la orilla (no más de 20 metros) con flotadores de escaso gramaje que aguantan poco lastre, (3+1/ 4+1 / 5+1 etc), donde se realiza continuamente un cebado a base de larvas de gusano. El plomeado, a modo de rosario, con pequeños plomos insertados de mayor a menor  según se acercan al bajo de linea, conectado este a la línea  por un microemerillon y distanciados entre si unos 20 o 25 cm, para favorecer una caída lenta del cebo. En ocasiones, si se hace bien, con el continuo cebado, en escenarios donde la comida para el pez escasea, el pez sube incluso a tomar el cebo a cierta altura.

 Tiene mucha similitud con la pesca a la Franglesa, aunque hay algunas diferencias, sobre todo, en flotadores.  Los de franglesa suelen ser tipo insert, el plomeado suele ir con dos bloques de plomeados, el pasivo agrupado,  aunque el activo es  muy similar y en la fijación del flotador en la franglesa, lo bloquean tres plomos, dos por debajo del flotador a 1cm de este y por arriba uno, a la misma distancia, que bloquea su recorrido. 

Sin embargo, la que a mi, personalmente me gusta, muy utilizada en otro tiempo en el rio Alagón en la zona de la Barranca, es la pesca con Fix float a larga distancia, aquí, la ejecución de sus acciones debe de ser lo más precisa posible, ya que se llega a pescar, a veces a más de 50 metros de distancia de la orilla. 

Sus flotadores son mas grandes y su bajo de linea suele ser mucho mas largo, con un poco de experiencia, se puede incluso pescar en profundidades superiores 1/3 a la longitud de la caña, sin que de lugar a eventuales enredos en el lanzado. Simplemente, tener en cuenta que, la acción del lanzado empieza, justamente con la puntera de la caña en el agua o cercana a ella, se debe estirar la linea en vertical antes del lanzado, tendida esta sobre el agua y hacer un lanzado rápido pero sin brusquedad.
  


Distintos flotadores que utilizo para la pesca con Fix float

Es ideal sobre todo en ríos de corriente lenta, es una pesca de arrastre, de mínimo movimiento y requiere una cierta precisión en el lanzado y puesto que se realiza a muchos metros de la orilla, sobre todo un decisivo clavado.

 Pero volviendo al tema, en esta ocasión, se me ocurre la idea de utilizarla de un modo similar pero cambiando algunas funciones, para ello debo modificar algunas acciones.

La razón de esta idea, fue debido al comentario del pescador lugareño que me hizo pensar en el arrastre del cebo por el lecho del regato, con pronunciadas pozas, intentando evitar las pasadas arrastre"en vacío" sobre su fondo, ayudado del largo bajo de linea.

 Un par de pequeños perdigones de plomo (plomos de toque) a unos 30 cm del anzuelo, serian los encargados de posicionar el cebo en el suelo y frenar su arrastre.
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La carpa, aunque golosa de pequeña, no le gusta mucho el que su comida se mueva y prefiere los cebos casi inmóviles.

Tras varios minutos montando el sencillo puesto de pesca, seguía sin notar actividad alguna, pero aun así, decidí hacer el montaje con el Fix float.  Seguidamente después, le monté un waggler (flotador de inglesa) estilo bodied, fabricado en madera de balsa en su totalidad, con su mastil reforzado interiormente y de carga 11+2 gramos, preparado este, para lanzados largos en escenarios de poca profundidad.



Este flotador tiene reforzado interiormente su mástil,con ello se evita que, su largo mastil se rompa en el lanzado.

Para el cebado, decidí preparar un poco de pan rayado mezclado con harina de maíz, un bote de cañamón, un puñado de larvas de gusano y un bote de maíz, lavado anteriormente unos minutos en el tamiz dentro del agua.

 Mezclado éste, le añado un poco de batido de vainilla para hacer la mezcla un poco más aglutinante.

Una vez hecho esto, continué  tomando una referencia y observado la orilla de enfrente, buscando siempre la parte en la que dicha orilla me diera indicios de caída o descenso brusco hacia el agua, así me delató enseguida la ubicación del lecho del antiguo regato.

Tras lanzar el aparejo diferente distancias, una de las veces, se sumergió el flotador por unos momentos, acabando unos metros después apareciendo levantado en exceso, (indicio este que, me demostraba la acumulación de tierra o arena al final de la supuesta hendidura, formado esta, tras el empuje del agua en la invisible poza en el lecho del río).

Este flotador estaba mínimamente sobrecargado en lastre y lo que el viejo y sabio pescador me dijo, acababa de aparecer, una escondida poza se había dejado notar,

En el siguiente lanzado pude comprobar que esta diferencia de fondo no se diferencia poco más de un metro en cuanto a profundidad, pero para lo que quería, era fondo más que suficiente.

Y así lo hice, pero esta vez  deje sobrecargado el flotador con un plomo de lagrima de 0'50 gramos a 20 cm de los dos plomos anteriores de toque y a una distancia de unos 50 cm del anzuelo.

En la emplomadura pasiva, la más cercana al flotador, estaba formada por dos perdigones esféricos BB de 0'80 gramos cada uno de ellos.

La intención de esta forma de plomeado era porque quería que, el empuje del oleaje superficial desplazara el flotador que arrastraba al aparejo hasta la poza.  El arrastre llevaría la linea en oblicuo y al tocar el plomo de lágrima el fondo arenoso de final de la poza, el flotador emergería un poco,  aguantaría la tensión del empuje del oleaje y el bajo de linea, al trabajar en oblicuo, (arrastrado este por el flotador) acabaría justamente en el lecho de la poza.

Había que sincronizar varias acciones pero, era un reto más y tenia que intentarlo.si lograba frenar progresivamente la caída de la linea en el agua tras el lanzado y conseguía sumergirla rápidamente, lo demás vendría rodado.


 Siguiendo mis acostumbradas pautas de precebado, marque la distancia exacta de lanzado y me dispuse a cebar el puesto de pesca.
    
Los lanzados, los tenia que efectuar unos metros a la izquierda del centro del cebado, para intentar que le diera tiempo al aparejo a bajar suavemente, mientras que, el oleaje movía el flotador hacia abajo y diera tiempo a posicionar el cebo en el sitio que pretendía, en el centro de la hendidura de la poza, que, bajo mi punto de vista y observando las reacciones del flotador, media algo mas de tres metros de longitud.

Hecha una imagen mental del fondo y cebado con anterioridad, me dispuse a pescar.

 Lanzando la caña al sitio deseado, tras un momento de recorrido el flotador emergió 1/4 parte de su mástil, un poco en oblicuo, con un constante y mínimo vaivén propiciado por el escaso oleaje.






 A lo lejos, se nota el mástil del flotador emergiendo en oblicuo

Solo quedaba esperar, pasados unos quince minutos, vi desaparecer el flotador, pero dudoso, al subir este seguidamente no me arriesgue a clavar y espere unos minutos más, pero sin reacción alguna.

Mi sorpresa fue que, tras recoger por primera vez, en el anzuelo no quedaba más que la cáscara o piel del grano de maíz, la pequeña larva de gusano que coloque a su lado, también había desaparecido.

 Al menos algo había hecho desaparecer el cebo, pero con un bajo largo, arrastrando la mayor parte de él y a esa distancia, unos 45 metros, (según los marcajes de mi sedal) no es fácil la acción del clavado.

Viendo esto, decidí cambiar el cebo usando un par de larvas de gusano en un  fino anzuelo del nº 16, insertados a la inversa el uno del otro.

 La primera picada la detectó el flotador en la misma bajada del cebo, (picadas en descenso) es posible que, incluso no llegara el cebo a su lugar de destino.

  Esto me daba a entender que pequeñas carpas merodeaban cerca del cebado, al momento una pequeña carpa de poco más de 300 gramos entraba en la sacadera.




 Pero esto no era más que el inicio de lo que luego acabará ocurriendo después,

  Usando unos guantes de látex, preparé un poco de larvas de gusano (asticot) encolado con gravilla y lo lance en tres o cuatro bolas a la zona de cebado, si quería coger peces mas grandes, debía retener primero a las pequeñas carpas en el cebado.

A intervalos regulares iban sucediéndose las picadas, dándome a entender que, las carpas estaban  entrando  al cebado y que ya, seis de ellas, habían acabado entrando en la sacadera.

 La apacible mañana acaba enturbiándose con la aparición de nubes y viento constante y el wagglers  montado de madera de balsa, cada vez le costaba más estabilizarse en oblicuo, llegando por momentos a desaparecer entre el oleaje.

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 Esto, me agrado en parte por que sabia que, con mas oleaje entraría tarde o temprano la carpa más grande, aun a sabiendas que la pequeña iba a desaparecer del escenario.


Este cambio me hizo modificar tres cosas; la primera el plomeado bajando mas lastre a la emplomadura activa( la cercana al anzuelo), el anzuelo y bajo de linea y lo mas importante, el flotador o boya de inglesa.







 A ciertos flotadores les tengo adaptados unos estabilizadores de madera de balsa sobre su mástil, de diversos coloridos, graciosamente los llamo "las Plumas Cherokee" pero  para estos casos y pescando con esta modalidad de Fix float, el empuje lateral del oleaje no logra hundirlos y delatan  perfectamente la picada, además de darle mas carga de lastre a la emplomadura,



Ahora la situación de pesca era diferente, la emplomadura, con  más de el doble de lastre y el plomo de la activa, en este caso una lágrima, superaba el gramo de peso.



Las picadas disminuyeron a lo largo de la mañana pero eso si, las cuatro carpas que conseguí capturar después  superaban el kilo y medio de peso, y como por arte de magia, la carpa más menuda desapareció del escenario, sin embargo a la carpa de mayor tamaño parece agradarle esta situación  de inestabilidad y fuerte oleaje y por alguna extraña razón, parece demostrar más actividad y entrar con menos desconfianza hacia nuestro cebo.





Mi experiencia personal me dice que la carpa y, más si es de buenas dimensiones,  no quiere los días calurosos y calmados,  Y el oleaje, si no es en exceso, en este pez, condiciona muy favorablemente su actividad, así como sus ganas de tomar el cebo


  Entretenida, al menos la mañana, sin excesos, pero siguiendo las palabras y comentarios de quien más saben, pacientes y viejos pescadores de fondo, a los que nunca debemos ignorar, con muchas horas de orilla y a los que nunca me canso de escuchar y aprender de ellos.

 Y es que, me gusta que me cuenten,,,



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miércoles, 24 de junio de 2015

Pesca al Fedeer con Butt Indicator.

La madrugada del día de San Juan, 24 de Junio.

Mientras muchos festejaban aún el primero de los encierros de las fiestas de San Juan de la Ciudad de Coria, cuando aún se oían el ruido de la explosión de sus cohetes y el clamor de sus gentes, faltando ya poco para el alba, decidí, (después de varias semanas sin actividad alguna en el tema de pesca), quizá  movido un poco  por la carga de la saturación  laboral de las últimas semanas, decidí acercarme a algún lugar tranquilo y a ser posible poco frecuentado, a pasar la mañana pescando.

Tenia varios escenarios en la mente, pero, como lo que me gusta hacer no es pescar precisamente en lugares muy frecuentados, donde las capturas suelen ser más abundantes y lo que tengo siempre claro es que no son las muchas, sino, las que te lo ponen difícil, las opciones de uno u otro escenario para ir de pesca, se iban reduciendo.

Siempre me encantó una peculiar zona en el embalse de Portaje, de no fácil acceso por su margen izquierdo y es que, una alambrada sin portera alguna, delimita el camino de la zona de pesca, algo que no nos gusta mucho a los pescadores que siempre llevamos nuestro equipo por mínimo que sea a la orilla del río y, donde las capturas, en ocasiones, brillan por su ausencia y donando pocos, pero bonitos peces, me refiero a la Ribera de la Atallisca.



Ribera de la Tallisca con las primeras luces del día

Ribera de aguas claras, profundas y muy ricas en alimento natural, pantano este de Portaje sin contaminación alguna en sus aguas, donde todos y cada uno de sus microorganismos y animalitos de fondo de agua dulce, efímeras, pulgas de agua, coquillas, lavas de mosquito etc, hacen presencia en sus salubres aguas.

Es por ello que, es una zona muy especial reservada solo a esos pescadores que, como anteriormente dije, no van buscando muchas capturas y, si no lo haces bien, puede que incluso termines la mañana de pesca con mal sabor de boca, si el pez es de buenas dimensiones e intenta tirar hacia el fondo rompiendo el sedal en sus grandes e innumerables  piedras y guijarros, que de manera natural, hay en su fondo de la Ribera.

En definitiva, escenario para pocas prisas, donde además de paciencia necesitas un verdadero espíritu de observación y precisión  a la hora de elegir el lugar para preparar el puesto de pesca.

Mirando y relacionando las dos vertientes de cada uno de sus margenes, se puede saber, casi a ciencia cierta donde muere cada una de ellas y el lugar casi exacto por donde pasa el centro de la ribera, lugar este con menos anclajes y enganches que suponen más de una pérdida de aparejo.

La superficie parecía un tranquilo manto a modo de espejo

Con las primeras horas aparecía la masa de agua muy calmada, las predicciones meteorológicas para el día de hoy eran de una temperatura muy elevada, muy propias de estas fechas, aunque la mañana ya daba muestras de lo que más tarde se presagiaba.

Algunas pequeñas carpas merodeaban por la orilla y sin prisas me puse a observar el entorno.

Elegí un lugar cercano a la alambrada  donde, con lanzados de unos 30 o 35 metros podía llegar sin problemas hasta el centro de la ribera.

 Con aguas tan calmadas, ya con la alta temperatura que se hacia notar, un puesto de pesca en que no se notaban indicio alguno de haber sido pescado en días anteriores, opté por usar en mi aparejo un alimentador o cebador (feeder), pensando un poco en las pequeñas carpas que se hacían notar saltando en las agua más someras. 

Si conseguía hacer entrar las pequeñas al puesto con un buen cebado, las más grandes no tardarían en picar.

Teniendo en cuenta todo esto decidí montar la caña, esta vez monté una caña de legering de 13 pies a la que le llevo montada una Quivers con resorte o muelle. Puntera esta que, según su longitud es más o menos flexible, algo que se adapta fácilmente con su resorte,

Cuando uso aparejos pesados de más de 20 gramos suelo acortarla, metiendo parte de su base dentro del resorte. Si  lo que necesito es flexibilidad para lanzados más largos con aparejos de poco gramaje la alargo y efectúa lanzados más parabólicos.
Es una puntera para cualquier situación, haciendo a la vez de una caña de legering tan completa, práctica y polivalente como precisa. 



Quivers con resorte o muelle
Pero además de esto, a estas cañas les tengo montadas un extra que aún hace más interesante su uso.
 Se trata de un sistema muy inglés, que para mi, es el más perfecto que se ha montado sobre una caña de legering, después de pasar por las sensibles Quivers up, Swing tip y las punteras con resorte, este sistema tiene  además una verdadera precisión a la hora de efectuar el lanzado y la sensibilidad de una Swing tip  Hablo la Butt  Indicator. o indicador trasero.

La puntera Butt, es un indicador que se aloja en el tramo trasero de la caña, en el de la empuñadura, entre el carrete y la primera de las anillas, Se trata de una quivers normal que pende por su propio peso o en ocasiones si hay mucho viento, le alojo un pequeño peso extra, este lo hago con un trozo de goma o elástico de tirador, material este que se aloja perfectamente y no se mueve  para no darte problemas en el lanzado, 



Caña en accion de pesca 

Caña de legering en acción de pesca, arrastrando una carpa hacia la orilla, en la puntera lleva montada una Quivers con resorte, hoy montada con tensión media, debido al uso de cebadores rejilla de 12 gramos, más el peso que lleva alojado de la pastura
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 La segunda una Butt indicator colocada a la medida justa para que no de lugar a líos en el lanzado ni en la recuperación del pez.

 Cuando esta puntera Butt esta relajada y sin tensión forma con la caña un angulo de unos 30º, en el momento de la picada sube mecánicamente arrastrada por la tensión del hilo a la posición que se ve en la foto, facilitando el paso del hilo, algo similar pasa con el lanzado ofreciendo la mínima resistencia a la salida del sedal.

Pescando con la  Butt Indicator

Si por algo me gusta la pesca al legering es por que, a modo personal, la practico con una  idéntica semejanza a la pesca a la inglesa, eso sí, cambiando ciertos factores y adaptando y modificando ciertas pautas.
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 Utilizo mini flotadores  de inglesa para el precebado, hilos sumergibles semipesados y señalo la distancia en la línea al igual que en la pesca a la inglesa, cebando  a intervalos regulares adaptadole  a la linea de nuevo el mini flotador de inglesa e incluso, son raras la veces que en la pesca a legering, uso cebador o feeder.

  Los demás aparejos son prácticamente los mismos con la diferencia del posicionamiento de la caña y del flotador o Wagglers de pesca a la inglesa, ausente este en muchas en la pesca al legering, aunque en distancias cortas se pueden usar incluso las dos técnicas a la vez con una caña de legering.

   Con esta pesca  con la Butt indicator, lo mismo, después de muchas pruebas me di cuenta que la mejor manera de llevarla a cabo es con el posicionamiento de la caña idéntica a la inglesa, frontalmente, puntal sumergido, hilo hundido, eso sí, mas pesado. Éste ayuda a un mejor funcionamiento  de la Butt a la hora de señalar una correcta picada, ademas de evitar la  acción y empuje del viento lateral.


El día de pesca en  la Ribera de la Tallica

  
Montada la caña con la Butt indicator, prepare un poco de precebado, en esta ocasión, maíz dulce, pellet de 8 mm, un puñado de caster y algo de engodo con esencia de cacao, mezcla esta muy dulce con la idea para atraer a las carpas más pequeñas.




Una vez mezclado y humedecido todo esto, le añado algo de recortes de pastelería, los llamo así por que un buen amigo pastelero me guarda  los trozos sobrantes de tartas y golosos bizcochos, este ingrediente, además de saborizar, aglutina la mezcla. 


 El siguiente paso, la mezcla y formación de las bolas de engodo para el precebado. que, una vez localizado el sitio para lanzarlo, mediante el indicador  que le pongo o miniflotador me dispongo a marcar la línea  para su longitud exacta y lo tomo como punto de referencia en la distancia de lazado.


 Hecho esto, hoy para el cebado del feeder o alimentador que voy a usar, en el caso de hoy, uno de 12 gramos de rejilla abierta, le hago una mezcla aun mas dulce, donde el azúcar y el pan rayado son también  protagonistas. 


Ingredientes para la mezcla del cebado que llevara el feeder 

Una vez hecho esto, tocaba intentar conseguir alguna captura, la mañana  cada vez mas calurosa y sin oleaje alguno, era un reto más a conseguir y a poco más de 10 minutos, la temblorosa puntera Back se elevaba, delatando la primera de las picadas que, como suele ser normal, siempre acaba sorprendiéndote haciendo alguna otra cosa, tras un momento de forcejeo acabó desembuchando y largándose.

 Ya al menos sabia que, el cebado les había gustado, y a los cinco minutos otra bonita carpa tensionó el hilo, lo que produjo que la Butt indicator se elevara y pudiera clavar con tranquilidad, a los tres minutos, una carpa de poco más de medio kilo acababa en la sacadera y hoy, cosa poco común en mi, luego era introducida en el rejón.    


Una de las capturas de esta mañana


A esta carpa, le siguieron enseguida seguidos tres pequeños carpines que los devolví inmediatamente al agua dada su escasa dimensión.

Alguna captura más en la mañana de hoy

Que fueron devueltas a su medio a eso de las doce de la mañana cuando ya, el sol, hacia de las suyas.

Mañana como me gusta, relajada y con agradables capturas, que no fueron muchas pero si, las suficientes para lo que algunos pretendemos pasar una agradable mañana haciendo lo que nos gusta, a nuestro modo, con nuestras ideas, sanas intenciones y pruebas y a veces, con resultados positivos.

domingo, 24 de mayo de 2015

El REGATO GRANDE //// EMBALSE DE BORBOLLON .

  Si partimos de Coria en dirección a la Sierra de Gata, tomando la carretera comarcal Ex-108, a unos doce kilómetros, a la derecha aparece una señal  indicadora de situación que nos lleva a la primera localidad perteneciente  a la comarca Sierra de Gata es la población de La Moheda de Gata,

Precioso y encantador pueblo de colonización con productivas tierras de regadío, ubicado este, en la ladera  más llana de la Sierra de Gata. A su lado, por el este de la localidad, a menos de un kilómetro pasa el río Árrago.

Dejando de lado el pueblo y continuando por su carretera local, a menos de cuatro kilómetros, una señal nos indica la entrada en el término de Santibañez el Alto, pueblo este con gran historia dentro de la comarca de Sierra de Gata, es precisamente aquí, donde se encuentra uno de  mis embalses preferidos. en el que de chaval, pase muchos días practicando la pesca, es,  el Embalse de Borbollón



Vista del embalse de Borbollón desde Santibañez el Alto

Situado en la ladera de la Sierra y con una capacidad lleno de 88 hm3, ofrece al visitante una bonita zona de recreo y baño, así como la ubicación en el propio embalse de un espacio dedicado al deporte náutico, existiendo en él un bonito y atractivo club de vela.

El tema que me ocupa hoy es, precisamente sobre lo que me gusta, el disfrute de su pesca, hace años  recorrí todas y cada una de sus zonas de pesca, todas ellas apodadas por los pescadores locales que, a lo largo del tiempo las iban diferenciando unas de otras con diferentes calificativos. 

 Entre sus zonas mas conocidas por su margen derecho están,  la Universidad, escenario utilizado en otro tiempo a la pesca sobre todo de bogas, donde podían pescarse decenas de ellas en una tarde cuando no había cupo de capturas. Por citar alguna más, el Regato de las Tamujas, la zona de la Tumba de los Moros, la entrada del río Árrago, llamada comúnmente la Cola, y por el margen izquierdo, el Regato del Pulgón y el de Toconales terminando en la zona de la Parra del Soberal y el Jardin, cercano al mismo muro de retención.

 Seguro que más de un pescador lugareño, habrá pensado que, en su margen derecho, aún falta una de las mejores y mas lindas  zonas de pesca de este embalse, es, la zona del Regato de las Vegas, entre los pescadores conocida habitualmente como la zona del Regado Grande.




                                                       Zona central del regato de las Vegas


Esta zona, concretamente es mi preferida, en otro tiempo, casi desconocida por muchos por su largo y no fácil acceso, a la que, solo se podía llegar a pie después de varios kilómetros andando por sus orillas, cuando buscábamos entonces el preciado bass back, muy presente en estas aguas.

 Para llegar a él, hoy en día es mucho mas fácil, siguiendo carretera arriba, en dirección a Santibañez, a unos tres kilómetros, junto a la altura de la finca de Villa Marta, sale una pista asfaltada en dirección a la Cola de este pantano.  A medio camino, hacia la derecha aparecen varias pistas forestales, una de ellas, si conoces la zona, esta te lleva a él. 

Escenario apartado, precioso este, donde la sabia naturaleza te envuelve en un manto de tranquilidad y relax, donde te ofrece su preciado encanto sobrado de valor, algo que buscamos más de uno, cada mañana de domingo, intentando fusionarnos con su entorno.

En esta ocasión, después de mucho tiempo sin aparecer por sus inmediaciones y con ganas ya de volver a este paraje tan natural y apartado, decidí poco más de las cinco de la  mañana ponerme en marcha con mi "Toy" (graciosa mente llamo así a mi Toyota  4runner).

 No sabía lo que me podía encontrar, ni la capacidad actual del embalse, pero me daba lo mismo. Quería volver a disfrutar de un escenario en el que, disfruté mucho en un tiempo cuando no me importaba  tirarme mucho tiempo andando rapaleando las orillas del pantano en busca de los astutos  y lunáticos basses.



Por norma, cuando visito escenarios irregulares o en este caso apartados en los que llevo mucho tiempo sin acercarme a ellos, siempre suelo llevar un equipo de cañas que me responda a cualquier situación en caso de necesitar usar una u otra técnica.

 Este equipo hoy, está compuesto de una práctica caña boloñesa de seis metros, montada siempre  con flotadores deslizantes, una caña inglesa de acción media, una caña de legering con cuatro quivers de entre 1/4 y 2 onzas de acción y como no, por si la situación lo requiere, mi acostumbrada acción ya  de llevar siempre conmigo una de las cañas de legering montadas con punteras de swing tip.

Portando todo esto, sin mas compañía que mi  inolvidado bocadillo y mi teléfono móvil me puse rumbo al Regato Grande, mi idea era  rodar por pista de tierra antes de que saliera el sol, una vez terminado el asfalto en diez minutos estaría en mi deseado escenario.

 Y así lo hice, al llegar al destino, como en tantas ocasiones visitado anteriormente, no me defraudo en absoluto el verlo de nuevo, seguía teniendo su silenciosa y atractiva magia. Durante unos minutos me puse a revisar el entorno, es esta ocasión con menos agua que otros años por estas fechas.



Algunas carpas merodeaban en superficie y algunos bases se movían en lo más estrecho del regato. Aunque, sabia que con la llegada de los primeros rayos de sol la situación cambiaría.

  Viendo esto, lancé un trozo de rama seca al agua donde aun se notaba tiro de corriente superficial en él y, me puse a observar su movimiento, Un desplazamiento cada vez mas lento de ésta, me hizo entender que  a medida que se movía más despacio, era porque, el regato estaba ganando metros de profundidad en corto espacio.

 Esa concretamente, era la zona que buscaba, la zona de asiento en el fondo, en la que van a descansar la mayoría de los sedimentos, semillas y alimento que arrastra el regato, justo donde el regato empezaba a coger profundidad


Entrada del Regato

Monté de inicio, una caña boloñesa de seis metros con flotador deslizante, este flotador, aguantaba un lastre de unos tres gramos y medio y, es que, acostumbrado a este tipo de escenarios no me fiaba de las condiciones tan calmadas y tranquilas existentes que, de momento se hacia notar, aunque, se empezaba a notar una leve brisa matutina.

La pesca con esta modalidad es muy atractiva y productiva si se hace bien y si se llegan a dar las condiciones idóneas para su uso, pero exige un total control sobre el flotador y la caña siempre en la mano para ello, sobre todo, si se pesca en corriente o con viento lateral, y es que, en ningún momento en acción de pesca, el hilo debe estar destensado ni tocar exageradamente la superficie del agua, evitando panzas innecesarias en él, para evitar el desplazamiento del flotador.

Presentía, (dada la ubicación del regato, ya que este, baja  encauzado  entre dos lomas que acaban muriendo en el pantano justamente desde el norte), que la presencia del viento del norte tarde o temprano, se iba a hacer notar. Y es que, como viene siendo normal y de manera natural en estas entrada a la masa de agua, al rededor de las doce, al calentarse las masas de aire, acabaría produciéndose si no mucho, al menos. un notable oleaje,

Seguidamente, busqué un poco de tierra para hacer el engodo de las orillas cercanas al regato y encontré lo que realmente buscaba, un hermoso carrasco que hacia de dormidero de aves, como es natural, con muchos excrementos de pájaros bajo él. La tierra bajo él era ligera y suelta, de un color muy oscuro, ideal para lo que pretendía hacer.,

Tamizando poco más de un kilo de ella, le añadí una cuarta parte de arena limpia de cierto grosor para impedir que la posterior mezcla se aglutine demasiado, dos botes maíz dulce y un puñado de cañamón cocido, con algo de pan rayado, lo suficiente para compactar la mezcla.

 Una vez hecho esto, lo humedezco y después de unos diez minutos reposando le añado una cuarta parte del volumen de la mezcla de un pienso compuesto fino llamado corrector, así como un puñado de larvas de asticot.




 Monté primero una caña boloñesa y dadas las condiciones del escenario, plomee exhaustivamente su flotador y con la que sondee el puesto, bajando unos centímetros el plomo de lagrima que en esta ocasión, era de un gramo que había montado en la emplomadura activa.

Según los marcadores de distintos colores con los que, llevo  marcados mi sedal para saber más exacta la distancia de pesca desde la orilla, esta, rondaba los 18 metros desde mi puesto. La profundidad entre 4,40 y 4,60 metros con fondo algo irregular, para lo que le monte, un bajo de línea algo más largo de lo normal.  

   Un flotador deslizante en forma de gota con ojales laterales por si el oleaje se hacia notar con más fuerza a medida que iba transcurriendo la mañana y un anzuelo rojo de pata larga de fino cuerpo.



Hecho esto, me dispuse a cebar el puesto y a montar los últimos accesorios en el pesquil y seguidamente, tomando referencias y marcando la línea para un lanzado más preciso, me dispuse a lanzar mi aparejo a la zona de cebado, no sin antes, observar que, el cebado estaba abriendo perfectamente comprobando el tiempo que habían tardado en abrir unas bolas de engodo que había dejado caer en la orilla, a unos metros de mi puesto de pesca.

 La emplomadura montada para el día de hoy era simple y sencilla, dado el flotador elegido. En la emplomadura pasiva había colocado seis perdigones blandos esféricos BB  (2'48 gramos) y el la activa un plomo de lagrima corredizo de 1 gramo, éste, si el oleaje subía iba a ser usado de lastre de fondo evitando además con el ello, el tiro de la corriente presente en el escenario.

Tras algunos lanzados, conseguí ajustar todo, con el firme propósito de inmovilizar al máximo el cebo ya que, el viento, que empezaba ya a mover la superficie de masa de agua, sabía que lo iba a poner algo difícil.

En la pesca a la pasada el barbo y la boga  posiblemente entrarían bien al cebo, pero la carpa es muy cómoda y raras veces  pica si el cebo esta nimiamente móvil.

Por momentos aparecen las rachas de viento en el escenario, el empuje lateral del aire, hacían del flotador un elemento en ocasiones algo impreciso que trabajaba en oblicuo y que me obligo definitivamente  a cargar aún más la línea de plomo y asentar la lagrima en el suelo. El flotador estaba sobrecargado en un gramo, pero con una buena medición de fondo que le había hecho conseguía entonarlo en retención


A media mañana como cabía esperar, el aire cada vez mas intenso hizo presencia en el escenario

Levantando la caña sobre el nivel del suelo unos 45º, conseguí retener el aparejo lo suficiente para al menos, intentar provocar un segura picada, aunque sabia a ciencia cierta que, al retener el flotador en corriente a repetidas sueltas de sedal, aunque el empuje fuera poco, este me iba a acercar el aparejo a la orilla con cada retención,

La mañana se presentaba  semejante a lo que tenia en mente desde muy temprano, y es que, a medida que iba subiendo la temperatura diurna el viento se hacia notar a esporádicas pero intensas por momentos rachas del norte, aun así, sabia que debía esperar.




   Mientras miraba detenidamente el entorno, pude ver la primera de las deseadas picadas, esta vez el flotador se hundió, desapareciendo entre las aguas sin darme tiempo a reaccionar, el descuido me hizo perder ese pez.

 Eran casi ya las diez de la mañana cuando la segunda picada  hacia hundir el flotador, posiblemente, un hermoso pez había tras el flotador, su ímpetu en la fuga me hacia pensar que podía ser un bello ejemplar de carpa, ya que, la tensión del hilo moría en la capa mas superficial del agua, acción muy propia de las astutas carpas, encaminada hacia un saliente que había en el escenario  con intención de ponerme aun mas difícil, pero, la  preciosa carpa royal cercana a los dos kilos, acabó agotada y en la sacadera.

 Estas cañas, si se las usa correctamente bien, saben hacer bien su cometido, a estos peces, un cambio obligado de trayectoria con su morro fuera del agua les atonta momentáneamente lo suficiente para ganarles esos metros necesarios para una recuperación mas rápida y controlada  Estas cañas, dada su longitud, con cierto manejo y ajuste exhaustivo  del carrete, se use freno o antireverso en él. frenando con el dedo corazón el giro de su bobina, son perfectas para esta acción.

Minutos después, volvía al río, estaba de nuevo en su habitad, donde debía estar, aunque aun se alejaba algo atontecída tras su forcejeo. 


Una de las carpas comunes  capturadas hoy  devuelta nada más ser capturada

Estaba claro que querían la comida en el fondo, estaba claro también que los peces que merodeaban por el escenario, de momento eran carpas y la comida la querían totalmente inmóvil.

 En otro tiempo quizá hubiera pescado este escenario con una boloñesa  pescando a la pasada cebando con asticot suelto al medio del regato pero, dadas las circunstancias con la escasez de bogas y los barbos, río arriba, actualmente en zona de desove de este pantano, no me dio por intentarlo siquiera.



La carpa esta muy presente en este escenario y preparándoles el puesto de pesca con un atractiva 
mezcla,  ocho de  ellas, me hicieron pasar una agradable mañana que, aunque no de muy grandes dimensiones, me hicieron empuñar de nuevo una boloñesa y con una modalidad de pesca  que siempre me encantó. la pesca con caña boloñesa con flotador deslizante.