sábado, 2 de abril de 2016

Puente de la Reina, pescando con larvas de Efímeras


Puente  de la Reina

 Puente de la Reina, puente que atraviesa la cabecera del río Arrago, a un par de kilómetros río arriba antes de la entrada en el pantano de Borbollón.  Una bonita y tranquila zona de pesca muy conocida por todo pescador de la comarca al que le gusta la pesca fluvial.

Pero en si, para algunos pescadores, los más intuitivos y conocedores del entorno, este puente es algo más, es una línea imaginaria de lo que, en otro tiempo fue, el final de la "zona de la trucha" con aguas agitadas bien oxigenadas y rápidos torrentes; y el comienzo de la "zona de barbos", aguas más tranquilas, menos torrenciales y con tablas más largas.  Cualquiera de las dos zonas, eran unos escenarios idílicos años atrás, para tentar ambas especies en la modalidad de pesca al tiento.

Bonitos cachos, que convivían con las plateadas y reflejantes bogas de flancos brillantes que destellan en sus todavía, cristalinas aguas.

El calandino, también hace presencia en estas aguas y todavía se pueden ver las colmillejas amarillentas (denominadas colmillejas del Alagón)  en el fondo, escondiéndose entre los someros  arenales de su lecho.

 Es precisamente  aquí, en la zona de barbos, donde empieza nuestro tema de hoy.

 Estas aguas, a menudo, son muy pescadas sobre todo con la subida del barbo allá por mediados del mes de Mayo.


Aunque sabíamos a ciencia cierta que el barbo, en este río actualmente  quizá debido a un exagerado furtivismo, los continuos rastreos por sus aguas con  redes y trasmallos,  no íbamos a encontrarnos con grandes ejemplares hasta que no llegara su época de freza. Años atrás se decía que negreaban sus aguas claras con su presencia en la época del desove.



 Conversando con algunos experimentados y veteranos pescadores del entorno de este río, de unos años a esta parte, parece ser que, el barbo se ha acomodado mucho a las aguas de la cola de dicho pantano y su remonte en la época de desove, suele ser tardío y en contados días.

 Sin lugar a dudas, la manipulación humana en estos tramos cada día se hace notar más, posiblemente sea esta una de las causas que están incomodando a esta especie a modificar, durante este ciclo anual, algunos de sus naturales hábitos de vida .



                                                                        Barbo de río



 Andando río abajo, junto a mi hija Marta, los dos, con caña y cubo en mano, recipiente en el que lleva vamos nuestro cebo para pescar ciprínidos habituales de este río, decidimos buscarlos y tentarlos con "la larva de efímera o gusarapa" moviéndonos río abajo a lo largo de su orilla.


 La eclosión de algunas de estas larvas en el recipiente había dado lugar a preciosos y atractivos subimagos. Este proceso natural dura tan solo unas horas y, es muy difícil el que eclosionen muchas a la vez, no obstante, es precisamente en este momento, cuando he podido comprobar en muchas ocasiones, resulta ser más atractivo para el pez.      Quizá, la razón de ello sea el movimiento de estas larvas hacia la superficie, movimiento que provoca en los peces una cierta atracción  que condiciona su actividad sobre todo en los primeros y, ya cálidos días de principios de la primavera.  
Aquella tarde, primera de las tardes de agradable temperatura, intuía que, viendo la claridad de las aguas del río, poco íbamos a hacer ante sus cristalinas aguas, a si que, el uso del flotador en el aparejo estaba de más.

Un pequeño trozo de plástico de una simple bolsa de transparente, anudado a la línea madre, (lastrado por un pequeño plomo) iba a ser el señalizador o indicador de picada, en estas limpias aguas, para evitar al máximo. la desconfianza del pez en estas someras y todavía limpias aguas.

Río abajo, nos encontramos con una pequeña pesquera, que hacia de retención frenando parte del empuje de la corriente.

 El reflejo en su retorcer, de los flancos de las bogas, brillaban en el centro de la corriente, aunque solas no estaban, algún que otro huidizo barbo, aunque de pequeñas dimensiones, escapaba ante nuestro ojos corriente arriba.

 Si hubiera visto grandes peces en la corriente, hubiera utilizado un anzuelo más grande. pero viendo que la corriente estaba de momento poblada de bonitas bogas, tuve que adaptar el anzuelo a su pequeño bocado. En esta ocasión un anzuelo del  nº18 de pata larga de fino hierro, ensartando su larva justamente bajo su cabeza, dejando libre su revotona cola.
Un bajo de línea del 0'12 de unos 30 cm, unido a la línea madre por un esmerillón del nº 18 se encargaba de arrastrar el cebo río abajo.


Sobre la orilla opuesta había un gramizal, acercándome a él, arrancando unos puñados de hierba me puse a picar con unas tijeras triples un poco de hierba en un recipiente, una vez picada y humedecida se le añade un poco de tierra negra de vega tamizada y se vuelca en la entrada de la corriente unos metros río arriba.

Toda esta acción tiene su por qué y, el comportamiento del pez en corriente está muy vinculado a  esta y, a lo que, en ella se mueve y transporta, esta larva que íbamos a usar de cebo, vive entre la hierba y para que la hierba se hunda a media agua, hay que darle peso.

 Garantías en aguas limpias te dan muy pocos cebos pero, al menos este, se debe presentar de la manera más natural posible.


Los pescadores que utilizan  la modalidad de la pesca a fondo, ensartan dos o tres larvas en un gran anzuelo entre los números del 1 al 6, esperando capturar con ello los más grandes ciprínidos. 
                                                                            
   Es una larva delicada, sobre todo para ensartarla en anzuelo grandes, es siempre muy recomendable el uso de estos de "fino hierro". 

 Un pequeño truco que nos servirá de ayuda a la hora de darle una cierta dureza es, sacarlas del agua un par de horas antes de usarlas y dejarlas en otro recipiente  solo con la propia hierba fresca.

Tampoco nos sorprendió la picada de algún que otro pez también autóctono, el calandino pardo, presente en estas aguas y que no desprecia tan atrayente cebo.

Este río, todavía en sus aguas con pocos depredadores, ya que la trucha cada vez es más escasa, tiene aún, una buena población de estos pequeños ciprinidos. 



Calandino

 La población de bogas aún sigue siendo bastante estable, y las capturas en el día de hoy, en su mayoría eran bonitas y respingonas bogas, que más de una vez, si no ensartabas correctamente la larva con la punta del anzuelo desnuda, te hacían errar más de una clavada y que al final de la tarde , con el sol cayendo, volvieron a sus aguas una vez fotografiadas.

                           

Algunas de las bogas capturadas en el día de hoy


Existen muchas formas y mañeras  de cebar en corriente dependiendo del cebo que vayas a usar, aunque todas, guardan una similitud muy parecida y tienen el mismo denominador común, forzar la actividad y la mejor aceptación de la comida, que arrastrada por las aguas, le brinda al pez la corriente.

Siempre me acordé de el refrán: a río revuelto...    aunque si bien es verdad, ni con todos lo cebos se hace igual forma, ni a todos lo peces se les suele presentar de la misma manera.

El uso de larvas de efímera, la coquilla, la quisquilla como cebos, el cebado en corriente con saltamontes o con hormigas aladas e incluso con larvas de miel o (zánganos), con la hogaza de pan, el cebado con la hormiga roja, el berbajo y el higo paso, la pipa de melón, son técnicas de cebado artesanales,(hoy ya casi olvidadas)  que observé e intenté aprender desde muy temprana edad, a lo que, ayudó mi trabajo por el norte de la provincia cacereña, conociendo, compartiendo, siempre escuchando y viendo en su tareas a los más sabios y viejos pescadores ribereños de muchos de nuestros ríos.

 Técnicas que despertaron en mi, mis ganas e interés por conocerlas, luego probarlas y convencerme de su eficacia.

jueves, 24 de marzo de 2016

Pesca del Pais 2ª parte

Técnicas de pesca--- Pesca del país - 20/4/2007-  Club Pesca Butarque.




2ª parte

LA PESCA EN LAGOS Y EMBALSES

Si hay alguna modalidad que haya sido mal interpretada, según los expertos sobre ella en este país, ésta puede que sea  la pesca con boloñesa, y sobre todo, la variante que se utiliza para adaptar estas cañas a la práctica de este deporte en ríos y embalses alcanzando  distancias superiores, en pesca desde orilla, a las conseguidas con la más larga de la cañas enchufables.

A veces sucede que los peces, debido a múltiples razones, se mueven por delante de la zona seleccionada para pescar con una caña enchufable, e incluso bajando de diámetro y de número de anzuelo, nos queda la duda de si lo estamos haciendo bien o no, pues los resultados no son precisamente los esperados.

 Probablemente al ocurrir esto, los pescadores más prácticos seguramente recurrirían a una caña inglesa, pero posiblemente otros, aunque en menor número, lo harían a una boloñesa; personalmente opino que la razón principal es evitar el uso de flotadores deslizante con cañas inglesas, técnica que no tiene demasiados adeptos en nuestro país.

Estas cañas, debido a su longitud y a estar provistas de carrete, nos brindan la posibilidad de utilizar hilos muy finos y bajos mas finos aún, algo muy difícil de igualar con otras técnicas.


                            
  Si se manejan correctamente, estas cañas pueden dar excelentes resultados también cuando se pesca en aguas tranquilas.

 Su acción hace de ella una herramienta muy útil, además de segura, sobre todo tratándose de peces que, una vez clavados, tienden a irse hacia el fondo —como es el caso de los barbos— y sobre todo en lugares con lechos de pizarra o con vegetación sumergida, pues te da la posibilidad de controlar al pez antes que cualquier otra caña gracias a su longitud, pudiendo además, llegar a provocar y tentar al pez a una cierta distancia de una manera más natural.


 La mayoría de las boloñesas existentes hoy en día vienen montadas con anillas de puentecillo sobre elevadas, evitando con ello el contacto de la caña con la línea, algo que daría problemas pescando en días de lluvia.


Flotadores  deslizantes


Cuando la situación lo requiera y debido a la profundidad del escenario, tendremos la posibilidad de usar flotadores con montajes deslizantes, prácticos sobre todo en escenarios de zonas muy profundas, aunque también resulten útiles para practicar lanzados largos en lugares donde las orillas presenten maleza, juncos y ramas caídas que dificulten la acción del lanzado, teniendo que sortear muchas de ellas para poder llevarlo a cabo.

A diferencia de la inglesa, el menor número de anillas facilita también el paso entre ellas
del nudo de bloqueo del flotador.  Estas son algunas de las muchas razones por las que en más de una ocasión me decido a utilizar estas cañas, aunque, como siempre digo, esto es sólo mi opinión personal, respetando en cualquier caso todas las demás.



Algunos flotadores utilizados para esta modalidad de pesca en deslizante

Como dije anteriormente, sobre este tipo de pesca se ha hablado mucho, y mucho también es lo que se puede sacar de ella, partiendo de un montaje normal con flotador fijo hasta llegar a uno de flotador corredizo, con una línea cargada de emplomadura o intentando todo lo contrario.

UN FLOTADOR MUY ESPECIAL

Cuando el escenario lo permite y las condiciones son favorables para ello, intento pescar con montajes finos, con poca caída en la línea; pero con estas cañas, dada su longitud, la propulsión de un flotador pequeño no siempre es tarea fácil, máxime si lo que se  pretende es alcanzar cierta distancia. La primera de las soluciones pasaba por conseguir lanzados largos, pero sin sacrificar la estabilidad y sensibilidad del flotador, al menos, dentro de lo posible.

Uniendo todo esto, decidí plomear los flotadores y el problema desapareció.

Se trataba de combinar un flotador convencional pero con suficiente peso interior que me permitiera alcanzar el lugar deseado con un montaje de línea lo más fino posible.

Su montaje es sencillo, y como se pude ver en la foto, con pocas herramientas se puede llegar a preparar

 Lo primero que debemos de tener en cuenta es el peso máximo que aguanta el flotador, para así  añadirle sólo el que realmente pretendemos, ayudándonos de las anillas de latón
.


En la parte derecha de la foto podemos ver un flotador ya modificado y plomeado


Las herramientas necesarias son: Una sierra de marquetería, unas anillas de latón, un clip y pegamento súper rápido. Una vez terminado el proceso, se le da una capa de pintura antiporos, se deja secar,se pinta, y como punto final, se barniza con barniz transparente o en spray.  En pocas horas nuestro flotador estará listo.

En principio, todo parecía estar solucionado con esto, pero algunos de nosotros en temas de pesca somos bastante inconformistas; la prueba de ello es que siempre intentamos ver este mundo de la manera más natural y sencilla posible, y claro, después de modificar este flotador añadiéndole su emplomadura directamente en el cuerpo, me decidí a intentar mejorar este método. 

Necesitaba llegar a lanzar lejos, sin riesgo de enredos, pero debía hacerlo de una manera sencilla pero a la vez consiguiendo la sensibilidad suficiente para que, tras un primer intento de picada, el pez no necesitara hundir todo el flotador, evitando que éste desconfiara lo más mínimo y le pusiera en alerta, cosa que sucede con frecuencia cuando se trata de peces recelosos o de picada casi imperceptible; en definitiva, mi intención era siempre buscar la manera en que el pez no percibiese el mínimo obstáculo al comer y que tomara el cebo como si fuera la propia naturaleza quien se lo estaba brindando.








Después de muchas pruebas que dieron al traste —flotadores de diferentes tamaños y formas, y todos ellos fabricados artesanalmente y con las mejores intenciones—,recordé una celebre frase: “Divide y vencerás”, y eso fue lo que hice, separar el cuerpo de la boya de su antena y su quilla, con lo cual el pez sólo notaría al picar el peso de la antena.





Algunos de los prototipos utilizados en las primeras pruebas.


 De esta forma conseguiría un flotador de cierto peso que me daría opciones de propulsarlo a larga distancia pero manteniendo la sensibilidad de uno de poco más de un gramo.

Hay varias formas de fabricar estos flotadores, pero creo que la más adecuada y sencilla es la que se lleva a cabo dividiéndolo en dos partes, a las cuales denominaremos parte “matriz” y parte “acoplada”
.

La parte matriz o el cuerpo de boya principal (parte a la que llamaremos “A”), una vez perforada, debe autoplomearse hasta alcanzar un hundimiento de sus 4/5 partes; esto a la vez facilita base a la parte acoplada (la llamaremos “B”) .

La parte “B”, está provista de un pequeño adaptador de corcho, de cuyo tamaño dependerá la emplomadura que posteriormente podremos cargar sobre nuestra línea.

Este adaptador es móvil, y se puede modificar su dimensión y tamaño siempre que las condiciones lo requieran; cuanto mayor y más voluminoso sea éste, mayor y más pesada será la emplomadura que podremos utilizar en nuestra línea, y su misión principal es la de propulsar la antena hacia arriba una vez que el pez la haya hundido y,como sucede en muchos casos, haya soltado el cebo, volviendo a ésta a su posición inicial, quedando preparada de nuevo para detectar la próxima picada en el menor intervalo de tiempo posible.

Partes de un flotador de antena deslizante


La parte “A” de dicho flotador debe ir autoplomeada por medio de unas arandelasde ajuste; lógicamente, a mayor dimensión de flotador, mayor debe de ser el número de arandelas de ajuste.

El resultado será que podremos estar pescando con flotadores de 5 a 10 gramos —con la consiguiente precisión en el lance—, y la a vez tendremos la opción de estar pescando con una línea plomeada de 0,50 a 2 gramos que nos ofrecerá suficiente sensibilidad, pudiendo variar la cantidad de plomeado en función de las condiciones de pesca y permitiéndonos sustituir dicho adaptador por uno más adecuado en cualquier momento.

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Podremos cambiar la línea de emplomadura sin necesidad de cambiar el flotador,sólo reemplazando el adaptador por otro de mayores dimensiones, aunque al hacerlo deberemos tener en cuenta la relación existente entre las partes “A” y “B”,pues si sustituimos el adaptador por uno más grande, deberemos compensar su peso mediante la colocación de plomos en su quilla o añadiéndole alguna arandela más de ajuste; con ello conseguiremos de una manera rápida la colocación y el buen posicionamiento del flotador nada más tocar al agua.

 Sin embargo, si no tenemos estos factores en cuenta, después del lanzado el flotador aparecerá  tumbado sobre la superficie del agua, dificultando que alcance la deseada posición vertical que garantizará su perfecto funcionamiento.

La mayoría de los profesionales de la pesca hacen día a día que este deporte sea cada vez mas técnico y competitivo, enseñándonos nuevas maneras de llevarlo a cabo. Nosotros, simplemente, nos lo tomamos de una forma diferente, probando con nuestras locuras, a veces con acierto y otras veces llevándonos decepciones, pero a buen seguro que la finalidad que buscamos todos es siempre la misma: Vivir la pesca como lo que realmente es, deporte, ante todo deporte, el maravilloso deporte de la pesca.                                                                                                   Flotador con antena deslizante


Resumen.

Esquema del flotador con antena deslizante, en él la linea pasa por su interior,, esta no debe quedar en su interior tensada del todo,y se bloqueará en la parte superior de la antena por un trozo de elástico( yo uso un trozo de macarrón de elastico de tirador) que, una vez efectuada la picada, esta  en su hundimiento quedara bloqueada en la parte superior del cuerpo principal de la parte "A" del flotador.

En la quilla,- componente de la parte" B "-se bloquea con tres trocitos de elástico de silicona como un flotador convencional.

 Esta quilla, junto al adaptador flotante de corcho y unida  a la antena, al  estar independiente, es móvil y se puede desacoplar a la parte  matriz del flotador (parte A) por eso, en caso de necesidad  puede ser cambiada por otra que aguante mayor o menor lastre, dependiendo todo ello, de las condiciones existentes en el escenario.

domingo, 20 de marzo de 2016

Larvas de Efimeras (Gusarapas)


    Al llegar la primavera, casi terminada ya la estación fría, después de las ultimas lluvias y deshielo, el campo cambia de color.

     Aquel paisaje gélido y triste que poco nos gusta se va convirtiendo poco a poco con el paso de los días en un bonito manto de colores con la llegada de los primeros días de más estables temperatura.

    Lo mismo ocurre con los ríos y arroyos , que parece que con sus ágiles y limpias aguas van desparramando alegría aya por donde pasan.






    Y como es natural, ese manantial es fuente de vida. miles de criaturas acuáticas  se desarrollan y viven en sus frescas y salubres aguas.

     Los peces los saben, por instinto lo intuyen y empiezan a acercarse a sus desembocaduras de estos arroyos para alimentarse de ellas, necesitan alimento fresco para reponer fuerzas del duro y frío invierno.

    Su época de desove, (hablo de los ciprínidos) esta cerca, y saben que acabaran gastando miles de calorías en el desove y si no están bien alimentados, es posible que lo paguen caro. 

    El agudo y experto pescador también lo sabe y sabe de sus necesidades, y paciente, va  buscando adaptarse a este medio, procurando una vez más, hacer la pesca que más le gusta, la natural, la que siempre se hizo, la que, tras generaciones a sido transmitida de padres a hijos, de abuelos a nietos.

     Una pesca, a la que algunos hemos vuelto después de pasar por otras mucho más técnicas y aparentemente fiables, una  pesca en el que, lo más importante es el espíritu de observación, el conocimiento del medio y la fusión con nuestro entorno más natural y ante todo valorando y aprovechando los dones que para realizarla nos brinda la gran madre, la sabia Naturaleza. 

     Consciente de este proceso, en este capitulo me voy a quedar con uno de mis cebos preferido para llevarla acabo, una larva que vive en este medio, una que despierta el máximo interés en todos y cada uno de los peces ya sean ciprínidos, centrárquidos e incluso silúricos.  es la larvas de Efímera.

     Las larvas de Efimeras, gusarapas

    Son las larvas de los insectos del género Ephemeroptera ,vulgarmente conocidas como "gusarapas" o "cabezones", larvas de insecto muy frágiles y delicadas que desprenden un olor muy característico.





     Su abdomen consta de varios segmentos,  terminando en unas colas largas. Sus patas delanteras son más largas que las traseras y a medida que va evolucionando le van creciendo alas, con las que, terminado su proceso, se convertirá en un insecto volador.



    En su fase juvenil, son larvas totalmente acuáticas que viven en riachuelos o arroyos con aguas claras y limpias, con una corriente sostenida, cercano al fondo y en ocasiones entre la fina hierba de sus orillas.


    En su fase media; esta "ninfa acuática" realiza su metamorfosis sobre el agua o en plantas cercana a ella, y de ella surge un "Subimago", este insecto, aun inmaduro, vuela hasta un lugar seco donde, después de una horas, vuelven a mudar y cambiar su aspecto convirtiéndose en insecto, (aunque  sigue siendo muy frágil), adulto.

    Este proceso es muy conocido y valorado en aguas trucheras, donde aquí el experimentado pescador de mosca debe saber "leer el agua", presentando en cada momento al pez las distintas variedades de señuelos para la  pesca con mosca  que se pueden realizar viviendo el momento en que eclosionan estas larvas, ya sea mosca ahogada, mosca seca o de superficie. 

    Toda esta estrategia gira en función al conocimiento del río, la evolución de las larvas en el medio y la actividad en determinadas zonas del tramo del río en las que se encuentran los peces mas activos.





    Aguas limpias y corrientes son el lugar ideal para encontrar estas larvas.






    Un pequeño manto de hierba en las orillas  del arroyo cercana esta al fondo, es un lugar ideal para encontrarlas.

    Una simple criba de red o tamiz de maya fina, o "quisquillero", provisto de un mango para acceder mejor a los lugares donde se encuentran, es más que suficiente para extraerlas.

     Es recomendable que la tela de la maya, aunque metálica, este totalmente estirada ya que favorece su vaciado, una vez, la larva se encuentre  en el tamiz.   




    Preciado cebo para truchas, barbos, bogas, cachos y blases que, insertadas cuidadosamente en anzuelos de muy fino hierro, son cebos ideales para la pesca tanto de flotador como de fondo.

     Con la pesca al "tiento", reteniendo a intervalos regulares, en una corriente suave e incluso asentando el cebo en el lecho, levantándolo a pequeños y suaves tirones, provoca la arrancada de más de un tímido pez hacia el anzuelo.





     El tímido y desconfiado gran barbo en corriente, con esta técnica y este peculiar cebo, me dio más de una vez algún que otro subidón de adrenalina intentando pescar individuos de menor porte en aguas del rió Arrago en las inmediaciones del puente de la Reina.


     Su conservación

     Es una larva extremadamente sensible, en condiciones normales, no duraría mas que unas horas aun metida en agua.

     Su longevidad una vez capturada requiere unos mínimos pasos, aunque la temperatura del agua condiciona en mucho su actividad.

    Para un mantenimiento prolongado de varios días, se debe alojar en el recipiente, a ser posible de cristal o de zing en el fondo del recipiente, meter un poco de hierba de las orillas del arroyo, cambiar a diario el agua, vaciarla a ser posible, por debajo incomodando lo menos posible a las larvas y una vez hecho esto, se le proporciona agua fresca y oxigenada cogida, a poder ser anteriormente del mismo arroyo donde vive.

     Este agua.para una mejor conservación, se debe tener contenida en un recipiente, a poder ser no plástico y sin tapar.

     Evitando en lo posible la luz solar directa, conseguiremos tener un preciado cebo vivo y sano durante unos días que nos puede llegar a dar grandes satisfacciones en la pesca de peces que comúnmente habitan en los cursos de tramo alto y medio de nuestro ríos.






     La preciada larva de efímera o gusarapa


     Usada desde tiempos pasados en la pesca y que a día de hoy, en esta época del año, sigo usándola  en esos días en los que, intento capturar algún bonito ejemplar de boga, algún distraído cacho, difícil de tentar, y como no, mi más preciado de los animales que habita en los ríos de la península Ibérica, el majestuoso y preciado barbo.



    Pero eso es para un próximo relato y una nueva historia para vivir y contar.


     Kily.

    lunes, 22 de febrero de 2016

    Jornada de pesca en la Rivera de Gata


     En entradas anteriores en este blog, he hablado en muchas ocasiones de esta bonita rivera. Su buena y bonita ubicación, su buena accesibilidad, su buena conservación por parte de sus habituales 
    pescadores, además de las acciones de adaptación de la actual Sociedad de pescadores Virgen de la Vega, conscientes de esta maravilla fluvial, intentando conservar ante todo el valor y el habitat natural de sus muchas especies piscícolas autóctonas, hacen de este tramo de río, uno de los escenarios mas atractivos, bonitos y cómodos para disfrutar del deporte de la pesca de toda la provincia cacereña. 



    Margen derecha de la Rivera de Gata vista desde el puente


    En sus aguas, predominan sobre todo especies como el barbo común, el cacho, cachuelo y la boga, (en su variedad chondostroma polylepis o boga del Tajo) aun que no faltan calandinos (rutilus alburnoide) y tencas.


    La carpa también hace presencia en estas aguas, predominando la común, aunque ha tenido introducciones de pesca con carpas royales de variedad cuero e incluso se capturan algunos ejemplares de carpa de galicie


                                 

     El carpín, aunque en menor número también vive en estas aguas con estas especies compartiendo las pozas más profundas del río con las astutas tencas.


     Aunque no faltan tampoco en sus aguas las empachosas gambusias y algún que otro centrarquido como el bass.


    Este tramo de río, desde  la estación de la Primavera hasta bien entrado el Otoño, es un escenario ideal para intentar pasar una agradable jornada de pesca en cualquiera de sus tramos.


     Sin embargo, el Invierno es crudo para su pesca, las aguas están frías y claras y la actividad de los peces es casi nula. 
    Zona de la Alambrada  









    Con las primeras crecidas, la situación cambia y son los grandes ciprinidos los que son tentados con la pesca a fondo y el legering con cebador. A medida que el empuje de las aguas va perdiendo fuerza, pescadores con largas enchufables hacen presencia en sus aguas. reteniendo con boyas de elevados gramajes. Mi relato hoy es precisamente con la utilización de este tipo de cañas.




     




                   

    Días atrás había quedado con mi compañero de fatigas Carlos, a él le encanta esta Rivera y sobre todo además de pescar en ella, disfrutar de su día de pesca.



    Una buena comida campera, unas latas de cervezas y una buena compañía, le es más que suficiente para disfrutar de una tarde de domingo haciendo al lado del río lo que le gusta, pescar.



     Carlos en el puesto de pesca de la tarde de hoy

    Habíamos quedado sobre las doce de la mañana, en unos puestos de pesca cercanos a la zona de la curva, la escusa era probar dos cañas enchufables. Antes de llegar a ella, nos encontramos con algún que otro pescador poco contento aún con el día de pesca, ya que, la mañana no había estado muy productiva en cuanto a capturas.


     Esta zona de la curva tiene frente a ella la entrada de un regato que vierte sus aguas a la Rivera.

     Una vez montados los puestos de pesca, nos dispusimos a cebar. La Rivera traía el agua clara aunque no en exceso, la capa superficial del agua se rizaba constantemente por las constantes rachas de aire que aparecían por momentos, desviando lateralmente las largas cañas encajables.


    Pensando en la entrada del regato que teníamos unos metros más abajo, en la mezcla de cebado de hoy, teniendo en cuenta las pasadas lluvias de la semana pasada, la composición principal iba a ser a base de tierra.


    Tierra de vega tamizada de la misma orilla, pellet de 4mm de pienso para pollos, granulado, en seco, sin humedecer (esto facilitaría la apertura de las bolas de engodo en la corriente) y, añadiéndole después larvas de gusano y unas lombrices picadas para la mezcla, terminando esta mezcla, con una cantidad suficiente de pan para aglutinar la bola de pasta.


     La profundad, a unos 11 metros y medio (valoración métrica por tramos de caña) profundidad de unos 140 a 160 cm, dependiendo del irregular fondo en la zona elegida hoy y con una corriente el día de hoy lo suficiente para usar flotadores de carga de mas de 1.5gramos, Un bajo de línea montado con hilo de 0.12  albergando en él, un anzuelo del fino hierro del 20 y 22 respectivamente, iba a ser el aparejo  que de momento, queríamos usar. 


    El cebo, una larva de gusano o una pequeña lombriz roja, insertada mínimamente bajo la fina piel, intentando deteriorar el cebo lo menos posible y en la pesca de corrido, reteniendo a intervalos regulares e intentando provocar la picada, empezamos a hacer las primeras retenciones en cada una de las pasadas.


     Las primeras capturas no tardaron en aparecer, los flotadores desaparecían entre el agua de la rivera y bonitos peces entraban  al reclamo  de un pequeña larva de gusano o en ocasiones algún barbo mordía la lombriz. 

                           
                                                  El barbo, pieza muy común en estas aguas


      Después de una hora pescando, llega el momento de la comida, "merienda al canto", cebando antes de  ausentarnos del puesto, para, como el mismo dice, "tenerlos entetenios" y de nuevo, disfrutando  no solo de pescar,

                                       

                                             Algunos peces capturados antes de comer, devueltos al agua


     Pasada una media hora, el puesto espera y de nuevo cañas en mano, montando el kit copela, cebamos la corriente con la misma mezcla de inicio y entre risas y bromas mundanas, algún que otro pez esperaba a picar cuando no había mucho bullicio en la orilla, ya que las visitas fueron muchas y las explicaciones, en ocasiones de algunas de ellas, sobraban.



     Al final de la tarde, en invierno estamos y, el frío, se hacia notar, el resultado era de esperar y, los peces dieron la cara, más de 90 ciprínidos nos hicieron pasar una agradable y tranquila tarde de domingo de finales de Enero. La jornada agradable y, si los peces pican, pues mejor que mejor.





    Zona nueva de la Rivera de Gata, recientemente adaptada.