domingo, 24 de mayo de 2015

El REGATO GRANDE //// EMBALSE DE BORBOLLON .

  Si partimos de Coria en dirección a la Sierra de Gata, tomando la carretera comarcal Ex-108, a unos doce kilómetros, a la derecha aparece una señal  indicadora de situación que nos lleva a la primera localidad perteneciente  a la comarca Sierra de Gata es la población de La Moheda de Gata,

Precioso y encantador pueblo de colonización con productivas tierras de regadío, ubicado este, en la ladera  más llana de la Sierra de Gata. A su lado, por el este de la localidad, a menos de un kilómetro pasa el río Árrago.

Dejando de lado el pueblo y continuando por su carretera local, a menos de cuatro kilómetros, una señal nos indica la entrada en el término de Santibañez el Alto, pueblo este con gran historia dentro de la comarca de Sierra de Gata, es precisamente aquí, donde se encuentra uno de  mis embalses preferidos. en el que de chaval, pase muchos días practicando la pesca, es,  el Embalse de Borbollón



Vista del embalse de Borbollón desde Santibañez el Alto

Situado en la ladera de la Sierra y con una capacidad lleno de 88 hm3, ofrece al visitante una bonita zona de recreo y baño, así como la ubicación en el propio embalse de un espacio dedicado al deporte náutico, existiendo en él un bonito y atractivo club de vela.

El tema que me ocupa hoy es, precisamente sobre lo que me gusta, el disfrute de su pesca, hace años  recorrí todas y cada una de sus zonas de pesca, todas ellas apodadas por los pescadores locales que, a lo largo del tiempo las iban diferenciando unas de otras con diferentes calificativos. 

 Entre sus zonas mas conocidas por su margen derecho están,  la Universidad, escenario utilizado en otro tiempo a la pesca sobre todo de bogas, donde podían pescarse decenas de ellas en una tarde cuando no había cupo de capturas. Por citar alguna más, el Regato de las Tamujas, la zona de la Tumba de los Moros, la entrada del río Árrago, llamada comúnmente la Cola, y por el margen izquierdo, el Regato del Pulgón y el de Toconales terminando en la zona de la Parra del Soberal y el Jardin, cercano al mismo muro de retención.

 Seguro que más de un pescador lugareño, habrá pensado que, en su margen derecho, aún falta una de las mejores y mas lindas  zonas de pesca de este embalse, es, la zona del Regato de las Vegas, entre los pescadores conocida habitualmente como la zona del Regado Grande.




                                                       Zona central del regato de las Vegas


Esta zona, concretamente es mi preferida, en otro tiempo, casi desconocida por muchos por su largo y no fácil acceso, a la que, solo se podía llegar a pie después de varios kilómetros andando por sus orillas, cuando buscábamos entonces el preciado bass back, muy presente en estas aguas.

 Para llegar a él, hoy en día es mucho mas fácil, siguiendo carretera arriba, en dirección a Santibañez, a unos tres kilómetros, junto a la altura de la finca de Villa Marta, sale una pista asfaltada en dirección a la Cola de este pantano.  A medio camino, hacia la derecha aparecen varias pistas forestales, una de ellas, si conoces la zona, esta te lleva a él. 

Escenario apartado, precioso este, donde la sabia naturaleza te envuelve en un manto de tranquilidad y relax, donde te ofrece su preciado encanto sobrado de valor, algo que buscamos más de uno, cada mañana de domingo, intentando fusionarnos con su entorno.

En esta ocasión, después de mucho tiempo sin aparecer por sus inmediaciones y con ganas ya de volver a este paraje tan natural y apartado, decidí poco más de las cinco de la  mañana ponerme en marcha con mi "Toy" (graciosa mente llamo así a mi Toyota  4runner).

 No sabía lo que me podía encontrar, ni la capacidad actual del embalse, pero me daba lo mismo. Quería volver a disfrutar de un escenario en el que, disfruté mucho en un tiempo cuando no me importaba  tirarme mucho tiempo andando rapaleando las orillas del pantano en busca de los astutos  y lunáticos basses.



Por norma, cuando visito escenarios irregulares o en este caso apartados en los que llevo mucho tiempo sin acercarme a ellos, siempre suelo llevar un equipo de cañas que me responda a cualquier situación en caso de necesitar usar una u otra técnica.

 Este equipo hoy, está compuesto de una práctica caña boloñesa de seis metros, montada siempre  con flotadores deslizantes, una caña inglesa de acción media, una caña de legering con cuatro quivers de entre 1/4 y 2 onzas de acción y como no, por si la situación lo requiere, mi acostumbrada acción ya  de llevar siempre conmigo una de las cañas de legering montadas con punteras de swing tip.

Portando todo esto, sin mas compañía que mi  inolvidado bocadillo y mi teléfono móvil me puse rumbo al Regato Grande, mi idea era  rodar por pista de tierra antes de que saliera el sol, una vez terminado el asfalto en diez minutos estaría en mi deseado escenario.

 Y así lo hice, al llegar al destino, como en tantas ocasiones visitado anteriormente, no me defraudo en absoluto el verlo de nuevo, seguía teniendo su silenciosa y atractiva magia. Durante unos minutos me puse a revisar el entorno, es esta ocasión con menos agua que otros años por estas fechas.



Algunas carpas merodeaban en superficie y algunos bases se movían en lo más estrecho del regato. Aunque, sabia que con la llegada de los primeros rayos de sol la situación cambiaría.

  Viendo esto, lancé un trozo de rama seca al agua donde aun se notaba tiro de corriente superficial en él y, me puse a observar su movimiento, Un desplazamiento cada vez mas lento de ésta, me hizo entender que  a medida que se movía más despacio, era porque, el regato estaba ganando metros de profundidad en corto espacio.

 Esa concretamente, era la zona que buscaba, la zona de asiento en el fondo, en la que van a descansar la mayoría de los sedimentos, semillas y alimento que arrastra el regato, justo donde el regato empezaba a coger profundidad


Entrada del Regato

Monté de inicio, una caña boloñesa de seis metros con flotador deslizante, este flotador, aguantaba un lastre de unos tres gramos y medio y, es que, acostumbrado a este tipo de escenarios no me fiaba de las condiciones tan calmadas y tranquilas existentes que, de momento se hacia notar, aunque, se empezaba a notar una leve brisa matutina.

La pesca con esta modalidad es muy atractiva y productiva si se hace bien y si se llegan a dar las condiciones idóneas para su uso, pero exige un total control sobre el flotador y la caña siempre en la mano para ello, sobre todo, si se pesca en corriente o con viento lateral, y es que, en ningún momento en acción de pesca, el hilo debe estar destensado ni tocar exageradamente la superficie del agua, evitando panzas innecesarias en él, para evitar el desplazamiento del flotador.

Presentía, (dada la ubicación del regato, ya que este, baja  encauzado  entre dos lomas que acaban muriendo en el pantano justamente desde el norte), que la presencia del viento del norte tarde o temprano, se iba a hacer notar. Y es que, como viene siendo normal y de manera natural en estas entrada a la masa de agua, al rededor de las doce, al calentarse las masas de aire, acabaría produciéndose si no mucho, al menos. un notable oleaje,

Seguidamente, busqué un poco de tierra para hacer el engodo de las orillas cercanas al regato y encontré lo que realmente buscaba, un hermoso carrasco que hacia de dormidero de aves, como es natural, con muchos excrementos de pájaros bajo él. La tierra bajo él era ligera y suelta, de un color muy oscuro, ideal para lo que pretendía hacer.,

Tamizando poco más de un kilo de ella, le añadí una cuarta parte de arena limpia de cierto grosor para impedir que la posterior mezcla se aglutine demasiado, dos botes maíz dulce y un puñado de cañamón cocido, con algo de pan rayado, lo suficiente para compactar la mezcla.

 Una vez hecho esto, lo humedezco y después de unos diez minutos reposando le añado una cuarta parte del volumen de la mezcla de un pienso compuesto fino llamado corrector, así como un puñado de larvas de asticot.




 Monté primero una caña boloñesa y dadas las condiciones del escenario, plomee exhaustivamente su flotador y con la que sondee el puesto, bajando unos centímetros el plomo de lagrima que en esta ocasión, era de un gramo que había montado en la emplomadura activa.

Según los marcadores de distintos colores con los que, llevo  marcados mi sedal para saber más exacta la distancia de pesca desde la orilla, esta, rondaba los 18 metros desde mi puesto. La profundidad entre 4,40 y 4,60 metros con fondo algo irregular, para lo que le monte, un bajo de línea algo más largo de lo normal.  

   Un flotador deslizante en forma de gota con ojales laterales por si el oleaje se hacia notar con más fuerza a medida que iba transcurriendo la mañana y un anzuelo rojo de pata larga de fino cuerpo.



Hecho esto, me dispuse a cebar el puesto y a montar los últimos accesorios en el pesquil y seguidamente, tomando referencias y marcando la línea para un lanzado más preciso, me dispuse a lanzar mi aparejo a la zona de cebado, no sin antes, observar que, el cebado estaba abriendo perfectamente comprobando el tiempo que habían tardado en abrir unas bolas de engodo que había dejado caer en la orilla, a unos metros de mi puesto de pesca.

 La emplomadura montada para el día de hoy era simple y sencilla, dado el flotador elegido. En la emplomadura pasiva había colocado seis perdigones blandos esféricos BB  (2'48 gramos) y el la activa un plomo de lagrima corredizo de 1 gramo, éste, si el oleaje subía iba a ser usado de lastre de fondo evitando además con el ello, el tiro de la corriente presente en el escenario.

Tras algunos lanzados, conseguí ajustar todo, con el firme propósito de inmovilizar al máximo el cebo ya que, el viento, que empezaba ya a mover la superficie de masa de agua, sabía que lo iba a poner algo difícil.

En la pesca a la pasada el barbo y la boga  posiblemente entrarían bien al cebo, pero la carpa es muy cómoda y raras veces  pica si el cebo esta nimiamente móvil.

Por momentos aparecen las rachas de viento en el escenario, el empuje lateral del aire, hacían del flotador un elemento en ocasiones algo impreciso que trabajaba en oblicuo y que me obligo definitivamente  a cargar aún más la línea de plomo y asentar la lagrima en el suelo. El flotador estaba sobrecargado en un gramo, pero con una buena medición de fondo que le había hecho conseguía entonarlo en retención


A media mañana como cabía esperar, el aire cada vez mas intenso hizo presencia en el escenario

Levantando la caña sobre el nivel del suelo unos 45º, conseguí retener el aparejo lo suficiente para al menos, intentar provocar un segura picada, aunque sabia a ciencia cierta que, al retener el flotador en corriente a repetidas sueltas de sedal, aunque el empuje fuera poco, este me iba a acercar el aparejo a la orilla con cada retención,

La mañana se presentaba  semejante a lo que tenia en mente desde muy temprano, y es que, a medida que iba subiendo la temperatura diurna el viento se hacia notar a esporádicas pero intensas por momentos rachas del norte, aun así, sabia que debía esperar.




   Mientras miraba detenidamente el entorno, pude ver la primera de las deseadas picadas, esta vez el flotador se hundió, desapareciendo entre las aguas sin darme tiempo a reaccionar, el descuido me hizo perder ese pez.

 Eran casi ya las diez de la mañana cuando la segunda picada  hacia hundir el flotador, posiblemente, un hermoso pez había tras el flotador, su ímpetu en la fuga me hacia pensar que podía ser un bello ejemplar de carpa, ya que, la tensión del hilo moría en la capa mas superficial del agua, acción muy propia de las astutas carpas, encaminada hacia un saliente que había en el escenario  con intención de ponerme aun mas difícil, pero, la  preciosa carpa royal cercana a los dos kilos, acabó agotada y en la sacadera.

 Estas cañas, si se las usa correctamente bien, saben hacer bien su cometido, a estos peces, un cambio obligado de trayectoria con su morro fuera del agua les atonta momentáneamente lo suficiente para ganarles esos metros necesarios para una recuperación mas rápida y controlada  Estas cañas, dada su longitud, con cierto manejo y ajuste exhaustivo  del carrete, se use freno o antireverso en él. frenando con el dedo corazón el giro de su bobina, son perfectas para esta acción.

Minutos después, volvía al río, estaba de nuevo en su habitad, donde debía estar, aunque aun se alejaba algo atontecída tras su forcejeo. 


Una de las carpas comunes  capturadas hoy  devuelta nada más ser capturada

Estaba claro que querían la comida en el fondo, estaba claro también que los peces que merodeaban por el escenario, de momento eran carpas y la comida la querían totalmente inmóvil.

 En otro tiempo quizá hubiera pescado este escenario con una boloñesa  pescando a la pasada cebando con asticot suelto al medio del regato pero, dadas las circunstancias con la escasez de bogas y los barbos, río arriba, actualmente en zona de desove de este pantano, no me dio por intentarlo siquiera.



La carpa esta muy presente en este escenario y preparándoles el puesto de pesca con un atractiva 
mezcla,  ocho de  ellas, me hicieron pasar una agradable mañana que, aunque no de muy grandes dimensiones, me hicieron empuñar de nuevo una boloñesa y con una modalidad de pesca  que siempre me encantó. la pesca con caña boloñesa con flotador deslizante.


jueves, 16 de abril de 2015

Pesca de carpas Pescando en los charcos Rincon.



Con poco tiempo pero, con ganas de salir un rato de pesca, decidí acercarme a un lugar cercano a Coria muy frecuentado por nosotros últimamente, hablo de la gravera de los Charcos del Rincón. 

Quizá, por su cercanía y por la gran cantidad  de puestos de pesca que tiene de fácil acceso, decidí, intentar repetir una satisfactoria jornada de pesca semejante a la que habíamos tenido días atrás, mi compañero Gaby y yo.

En pocos minutos cargue en mi coche, mi viejo, práctico y cómodo panier y sin complicarme mucho,también la funda de las cañas de legering montadas con las punteras swuing tip o punteras oscilantes.

 Entre otras cosas, buscaba pasar una entretenida mañana en estos charcos, intentando con estas cañas la captura de alburnos, los que con un poco de suerte y haciendo las cosas bien, te hacen pasar una entretenida mañana con poco que pongan de su parte.


 Cercano al camino de acceso central, monté el puesto de pesca, huyendo un poco del reflejo que produce el sol al colocarse frente a el, decidí colocarme en la parte  Este del charco, o lo que es lo mismo, de espalda a él. Aún sabiendo que me agradaba poco la dirección en la que soplaba el viento, en este caso, hacia el Oeste o a mi favor.


 Mezcla preparada para la pesca el día de hoy 

Una mezcla elaborada con componentes naturales entre los que destacar el pan molido, recortes de pastelería, un poco de harina de maíz tamizada y como no, un aditivo, si no natural, al menos utilizado para repostería como es el batido de vainilla, mezclado  a partes iguales con agua, hacían de esta mezcla, un oloroso mejunje que por momentos desprendía un agradable olor a dulce.
 No debió quedar muy mal la mezcla ya que con solo un poco de pre-cebado inicial, a los pocos minutos, los alburnos empezaron a dar cuenta de su existencia en el centro del charco, 

Una y otra vez levantaban la sensible "puntera oscilante" que con un bajo de un 012 montado y un anzuelo del nº 18, era agradable ver la efectividad de esta puntera al comprobar su fiabilidad en el clavado, con el mínimo toque de estos pequeños ciprinidos.


Pequeño alburno capturado en esta mañana

Tras un comienzo en esta mañana, muy provechoso,consiguiendo un ritmo de capturas bastante regular, de repente, como suele pasar en ocasiones, aparece ese inesperado momento en el que los peces  momentáneamente, dejan, sin saber porque, de picar. 

Los pescadores mas experimentados, siempre intuyen algo nada más ocurre esta situación y, raras veces se equivocan, casi siempre, esta relacionado con un depredador o depredadores que los hacen variar su posición inicial.

  Pasados diez minutos sin ver el más mínimo toque o movimiento superficial , apareció en el centro del escenario, concretamente en el radio de cebado, un cormorán que emergía del fondo. 

Sin lugar a dudas este, era el culpable de la inactividad por momentos de estos peces, estaba claro que, dispersó o al menos, alejó el banco de peces, hasta ahora centrados sobre la zona que, previamente les había cebado.

  Mirando el escenario, sin poder hacer mucho en esta situación y menos a esta distancia de la orilla, solo me quedaba esperar, y eso hice, pero esta vez me sorprendió la dudosa espera, al cabo de diez minutos, una tremenda tensión del hilo, hizo levantarse la puntera oscilante y, aunque, el anti-reverso  del carrete, en esta ocasión estaba desconectado,consiguió llevarse el frágil bajo de linea.

 Ya no eran  alburnos los que merodeaban por el cebado, era algo y posiblemente de buenas dimensiones, ya que el cormoran emergía una y otra vez a una veintena de metros del cebado, y a ciertos peces parecía no preocuparles demasiado.


 Cambié el bajo de linea por un 0´14 de diámetro y un anzuelo del numero 12 cromado y de pata corta. Así mis intenciones se transformaron en buscar peces mas grandes. Pero para no correr riesgos innecesarios, evitando posibles fugas de más peces de buenas dimensiones, monté un anti enredo con elástico interior. Un sistema tan sencillo de hacer como fiable, consta de un tubito hueco (que lleva alojado en su parte inferior un pequeño muelle resorte para el cebado), sobre el que pasa un elastico interior levemente tensado y al que le uno dos pequeños esmerillones sin mosquetón o quita vueltas, uno para unirlo a la linea principal y el otro, al que se une el bajo de línea. Este accesorio, evita mucho el cabeceo del pez una vez clavado y el riesgo que conlleva con ello, la rotura del bajo de linea flexibilizandole o  dandole mas elasticidad.

Sabia que la que había roto anteriormente el bajo, no merodeaba sola por las inmediaciones del cebado

 La presencia de una  gran carpa en el escenario emergiendo por momentos en varias ocasiones y siguiendo unos repetidos movimientos en circulo alrededor de la zona de cebado, me dio la inequívoca razón. Suelen ser, por norma, varios ejemplares más las que le acompañan y por alguna extraña razón,(seguro que vinculada al grupo de peces), en aguas poco profundas, esta, delata su presencia en la capa más alta del agua.

 Pasados unos minutos, la primera picada tardó poco en llegar y, tras un rato de forcejeo, la hermosa carpa de más de tres kilos de peso, entraba agotada y casi sin fuerzas en la sacadera.



Pasados diez minutos la segunda captura, otra preciosa carpa de idénticas dimensiones acabo mordiendo el anzuelo, esta vez oculto bajo tres granos de maíz.



 Las capturas se sucedían, era la clara señal de que el cebado, al menos estaba siendo  efectivo










La caña  colocada en posición de pesca, rozando casi la superficie del agua, esperando la picada en la  tranquila masa de agua.



Momento justo en el que, una hermosa carpa efectúa la picada, la temblorosa puntera se levanta delatando claramente la picada del pez. 







 Otra bonita carpa, aunque de menor tamaño que las anteriores, entro en la sacadera.

 Todos estos animales nada más ser capturados, pesados y fotografiados, fueron devueltos al agua, sin necesidad de tener que usar el rejón, evitando con ello el tenerlos demasiado tiempo fuera de su medio en el que libremente se mueven.
 La sorpresa de la mañana la dio la ultima de las capturas, que por momentos me hizo reflexionar sobre el extremo y cuestionable, en ocasiones, comportamiento de las carpas.






La carpa que al inicio de la jornada de pesca había roto el bajo de linea preparado para la pesca del alburno, montado este sobre un 0´12 de hilo y un anzuelo del nº 18, había vuelto a picar horas más tarde sin poder resistirse a la tentación de un cebo de origen vegetal, tres granos de maíz camuflado un anzuelo cromado del nº 12.

 La pesca, tiene estas cosas!!

viernes, 3 de abril de 2015

- Los Charcos del Rincón- El alburno - Pescando alburnos con las quivers swing tip.

 Es tanta la cantidad de zonas de pesca que nos ofrece el norte de la provincia de Caceres, que en muchas ocasiones se dice que, si conoces un poco sus comarcas norteñas, estaría un pescador cada domingo del año, pescando en los distintos lugares de pesca, sin repetir escenario.


El Norte de esta provincia es un verdadero paraíso fluvial, surcada por sus ríos Alagón, Jerte, Arrago, Eljas, Río Hurdano, Río de los Ángeles, Río Ladrillar y la Riberas de Gata y Acebo entre otros, así como en sus muchos y grandes embalses e innumerables charcas y estanques naturales.


Pero hoy, precisamente el tema que  nos ocupa es sobre aguas casi inmóviles, en ocasiones casi paradas totalmente, es sobre zonas artificiales, concrétamente de los lagos de las graveras, creadas estos por el hombre, que con el tiempo, se han llenado de peces y que son aprovechadas para ocio y pesca, albergando en sus aguas gran cantidad de peces con mucho interés deportivo. Hablo de ciprínidos, centrárquidos  pércidos y silúridos que encuentran en estos parajes un habitat idóneo en que proliferan con éxito muchas de estas especies, adaptándose perfectamente a sus aguas.






Uno de estos escenarios es, precisamente en el que vamos a centrar para crear este pequeño reportaje.  
 Cercana a Coria, tomando la dirección Cáceres por la carretera EX.109, a un par de kilómetros, hacia la izquierda, aparece un cruce que nos lleva a la población  del Rincón del Obispo. Población esta dedicada en su mayoría al cultivo del campo, con productivas y hermosas vegas en la margen izquierda  del río Alagón.  Es precisamente  aquí, en sus vegas, en la parte más alta donde se encuentran actualmente dos graveras, una de funcionamiento activo y otra ya en casi total desuso.

La extracción de árido ha dado lugar a la creación de grandes charcones o lagos de gravera, cuya hondura oscila desde el metro de profundidad hasta en algunas pozas pasados los dos metros de fondo, aunque,como viene siendo muy común, en estos escenarios, el fondo suele ser siempre muy irregular.

Llegando el invierno lluvioso y, debido a la cercanía con el río, suele ser muy normal que, con las crecidas del río Alagón, queden  comunicados con él y totalmente inundados durante varios días.



l
                                                  Gravera de los Charcos del Rincón 

A una de ellas nos acercamos hoy, a los denominados Charcos del Rincón del Obispo, me acompaña como siempre mi compañero Gaby, un pescador local al que le encanta la pesca y pescar con las  distintas modalidades y pruebas que realizamos cada fin de semana que en cada una de nuestras salidas de pesca juntos.

Cada día probamos algo nuevo, estudiamos diferentes situaciones e intentamos sacarles a los muchos "peros" un porqué!, pero a veces, acertamos y entonces se disfruta de la nueva idea, sus ideas cada vez son mas parecidas y sus propias manías de pesca, a las mías, más semejantes. ya no puede ser.

 Días atrás, entre semana, Gaby, había ido de pesca a estos charcos, me comentó que la gran cantidad de carpines que pueblan estas aguas, en esta jornada le habían dado la lata con sus tenues picadas e incluso con la pesca al legering con una quivers de 1/4 de onza de puntal fallaba muchas de las leves picadas de estos escurridizos carasius.


Gaby comenzando la jornada de pesca, colocando el brazo extensor apoya cañas, en la posición más correcta,
 En aguas quietas la puntera debe bajarse lo mas cercana a la superficie del agua, en aguas móviles, al igual que en otras técnicas el puntal hacia arriba, evitando con ello el mínimo empuje  posible a  la linea en contacto con la superficie del agua.

 Si le hubiera sido fácil la pesca esa tarde, muy posiblemente, no le hubiésemos dado importancia, pero como la situación tenía todos los ingredientes para una, al menos, entretenida mañana de pesca, no dudamos en acercarnos a probar y comprobar, como se dice en esta tierra que se fraguaba bajo la superficie de sus someras y tranquilas aguas.


                                
Enormes carpines que superan con claridad el kilo de peso son piezas muy comunes en estas aguas

 Sin lugar a dudas esas sensibles picadas de estos peces, iban a ser detectadas por el mejor de los métodos de pesca para estas situaciones de excesiva sensibilidad en la picada, esa impaciente puntera oscilante o quiver swing tip,"la puntera rota" como erróneamente la llaman algunos.


 Pero esta técnica, que a los dos nos encanta usar. Si algo tiene de especial es, la similitud con la que la nosotros la vinculamos a la pesca a la inglesa, o sea, el mismo cebado, el marcado de línea, la similar puesta en escena de la caña y accesorios, así como la utilización de flotadores de inglesa de corto mástil para señalizar la zona de cebado, ya que en el uso de dicha técnica no usamos cebador o alimentador, si no un pequeño plomo de poco gramaje unido en ocasiones a una deriva o un tubito antienredos como es el caso de hoy, para posicionar el cebo en el suelo y evitar toda desconfianza del pez antes de tomar el cebo.
                                                                                       swing tip

Este tipo de flotador lo utilizamos precisamente para un cebado más preciso y exacto en la zona que pretendemos concentrar el mayor número de peces. Estos están creados para señalizar la zona de cebado, su corto mástil, facilita su vuelo y al tocar el plomo en el suelo estos emergen en su totalidad,
quedando totalmente equilibrado. De ello se encarga su emplomadura interna, una vez señalizada la línea con un marcador o rotulador para señalar la distancia de lanzado para seguidamente, realizar el cebado de inicio y una vez efectuado, proceder a retirar el flotador.

 Flotador utilizado como referente de la distancia de pesca para la pesca con la swing tip

 Un dato a tener en cuenta en  el proceso del marcado de la linea.


Aunque parezca simple, es una acción importante a la hora de colocar correctamente el cebo lo más exacto posible en la zona de cebado y, es que, teniendo en cuenta que, con la línea bajo el agua usando un flotador de inglesa, ésta, en su parte final forma un angulo de 90º con respecto a la puntera de la caña,






 Al quitarle el flotador (ya que pescaremos solo con un pequeño plomo situado cerca de nuestro cebo)  desde la puntera de la caña hasta nuestro cebo, la línea presenta una mayor oblicuidad, presentando en todo caso, una menor distancia o lo que es lo mismo igual o semejante a la profundidad del escenario.
 Esta diferencia, a la hora del marcado de la línea es algo a tener en cuenta y sobre todo a la hora de posicionar el cebo  correctamente dentro de la zona de cebado.






En el gráfico inferior (2) podemos apreciar un trozo de la línea remarcado en rojo, representa la diferencia  de  distancia  a la que nos referimos. Ésta, es la misma distancia que había entre el flotador y el anzuelo en el gráfico de la pesca a la inglesa. Este dato hay que tenerlo siempre en cuenta en la fase tanto de cebado como de pesca.

Nosotros utilizamos un método sencillo para esto y es, una vez marcada la linea, recogemos la línea hasta que el flotador toque la puntera de la caña, acercamos el anzuelo hacia nosotros con la caña levantada y nos hacemos una imagen mental, para vincularlo luego al marcaje de la distancia de pesca marcada en la linea anteriormente.

Una referencia muy exacta es por medio de las anillas de la caña. Una vez lanzada la caña ya sin flotador, restamos esa longitud (que corresponde con la distancia del fondo medido anteriormente) a la linea, una vez localizada el marcado de esta.

Distintos plomos usados para la pesca al legering con la swing tip

 Los distintos plomos que utilizamos para esta técnica oscilan entre los 3 y los 20 gramos como máximo, siendo los más utilizados para aguas paradas de  entre 5 y 10 gramos ,

Si se caracteriza por algo esta modalidad, es por la ligereza y simpleza de los montajes, así como por el grosor de sus líneas y bajos de línea. 

 Tenemos montadas lineas de sedal en la principal de entre 0,16 y 0,18 de hilos sumergibles y, los bajos ligeramente más finos y siempre proporcionales en grosor a ellas. 


 A si que, llegada la madrugada del domingo, y asentados ya en el puesto de pesca nos dispusimos a preparar el montaje.






 Con primeras horas al alba, la mañana, aparecía fría, tranquila y silenciosa, solo se oía, a lo lejos en la chopera, el cántico de los pájaros y, deteniéndonos un momento, mirando el agua que teníamos frente a nosotros, enseguida nos dimos cuenta que, actividad de peces, al menos se veía.

 Entre cañaverales y zahoces de las orillas, podían observarse el movimiento de grandes carpas, asomando sus lomos, que en esta época, ya empiezan su periodo de reproducción, haciéndose notar con grandes chapoteos cercanos a las orillas del charco que tenían cierta vegetación sumergida.  

De sobra sabíamos que, poco podíamos hacer con ellas, ya que, durante este tiempo, parecen sentirse poco atraídas por ningún tipo de cebo e incluso, les incomoda cualquier tipo de  presencia  cercana  a las orillas.

Sin embargo, otras especies como es el caso del carpín, se encuentran ya muy activas y si consigues  atraerlos hacia un cebadero previamente hecho, éste, al ser una especie muy gregaria, es muy posible que podamos disfrutar de una provechosa mañana de pesca. En sí, eran esas las ideas pendientes.

 Pero, como en esto de la pesca no hay dos días iguales y menos seguros, la primera de las sorpresas no tardó en llegar al observar las idénticas picadas al día anterior según Gaby, que se producían en una quiver swing de las dos que teníamos montadas.

 De cebo teníamos puesto un pequeño grano de maíz, pero tras algún movimiento más de la swing tip, enseguida nos dimos cuenta que, esas picadas no eran precisamente de los buscados carpines,

 Sin pensarlo dos veces, cambiamos el anzuelo y el cebo, pusimos asticot y la sorpresa, no tardó en llegar. Tras la picada, un pequeño alburno bimaculado venía prendido del anzuelo.

El alburno, pieza muy común ya en nuestras aguas

 Las tenues picadas de días atrás a la caña de mi compañero, utilizando como cebo un grano de maiz, tenían un clara explicación, alburnos tan enormes que, asemejan a las casi desaparecidas bogas que, en su día poblaron tanto estas aguas del Río Alagón.

Con las primeras luces, aparecían delante de nuestros ojos, infinidad de cebas o picás en el agua, que producían el gran manto de alburnos que se notaban  muy activos en la capa de agua más alta, que aún estaban a una distancia considerable de la orilla y que, por momentos, parecían alejarse de sus zonas habituales de pasto, como son las de vegetación sumergida cerca de las orillas. Posiblemente la presencia de algún depredador cercano a ella, les hiciera no acercarse a su zonas comunes de movimiento. 

Del todo mal no lo habíamos hecho pero, viendo esto, decidimos cambiar algunos accesorios.

 El alburno, es un pez de picada sensible y molesta, raro de entender cuando se pretende pescar con cañas que no son minitalleras o alborellas, pero aun así se puede disfrutar de una bonita jornada de pesca con esta técnica, (swing tip, puntera oscilante) que pone a prueba todos los sentidos del cualquier aficionado a la pesca de este pez. 

 Cebando el puesto con un engodo un poco más pesado que el usado de costumbre para la pesca de este pequeño ciprinido en superficie, con algo más de pan y leche en la mezcla, preparamos el puesto para la atracción de nube de alburnos que se movía aguas adentro.

 El montaje del aparejo iba a ser muy parecido al que teníamos pensado  usar con el carpin a no ser por unas pequeñas diferencias que, esperábamos nos dieran resultado.

La primera de ellas es, que en la parte inferior  del tubo anti enredos, cercano al anzuelo, iba a ir alojado un pequeño muelle resorte, cuya función seria, ser portador de una pequeña masa o bolita  de pan  y harina de maíz muy fina, solo humedecida esta mezcla lo suficiente para que se deprendiese poco a poco y consiguiera  atraer al alburno hasta nuestro cebo.

 El anzuelo iba a ser tipo argentino, del número 20, muy fino, sin muerte y con una larga pata para facilitar los desembuchados del pez. De plomo de lastre, un 5 gramos seria mas que suficiente para posicionarlo debidamente en el  fondo que, no sobrepasaba, el metro y medio de profundidad, en el lugar elegido hoy para pescar. 

 El bajo usado para la ocasión iba a ser un 0,12 , aunque sabíamos que sin el uso de elástico interior en el antienredo poco podíamos hacer ante la envestida de un hermoso pez que pudiera llegar a picar.
 
   Montaje para la pesca del alburno

Poco a poco, a medida que iba transcurriendo la mañana, iban entrando en el rejón estos impacientes e incesantes picones en la mañana de hoy, que nos hicieron pasar una agradable mañana.


 Algunos que otros carpínes irrumpían en el puesto y adueñándose por momentos del pesquil que, no nos daban grandes problemas en su camino hacia la sacadera o salabre.  Este pez, suele moverse más, una vez metido en la sacadera que, en su lucha y arrastre en el agua una vez clavado. 

 Tengo que aclarar que con esta modalidad de pesca, es precioso pescar alburnos, estos incansables e insaciables peces, con un aparejo bien equilibrado y compensado para su pesca, son muy escasos los fallos de intento de clavado que, con otras modalidades, incluso podían a llegar a pasar muchas de sus picadas desapercibidas.



Estos peces tienen ya un tamaño  tan considerable que recuerda mucho a nuestras autóctonas bogas


 Una bonita mañana, una variante  más, una pesca, técnica y diferente como nos gusta, a nuestro modo, disfrutando  de algo más que las capturas que, tampoco fueron muchas, pero suficientes para saciar nuestras ganas, disfrutando cada una de sus picadas, cada uno de sus sutiles toques, poniendo aprueba nuestra paciencia, experiencia y equipo y no precisamente su resistencia sino el conjunto de elementos que forman su linea y aparejo para detectar sus picadas a mas de 25 metros de la orilla.

 Es afición, es interés, son ganas, es equilibrio mental en cada uno de sus días al intentar crear un proceso que de su fruto, disfrutar con ello, es, como a cada uno le guste,con diferentes técnicas , diferentes modalidades, diferentes equipos, pero sobre todo.. es pesca y eso, nos gusta!! 





sábado, 21 de febrero de 2015

Flotadores artesanales de pesca a la inglesa con plomo interior 3ª parte


 El último paso, una vez acabado el proceso de lijado, son lo retoques finales, aquí, en esta fase podemos darle riendas sueltas a nuestra imaginación dentro de los colores que le podemos dar  a nuestro flotador, respetando eso sí, los colores estándar  que comúnmente se utilizan para dar colorido a su antena.

Pero, eso sí, debemos previamente preparar el cuerpo del flotador  para evitar infiltraciones de agua y deterioros externos, antes de su colorido final, para ello seguiré unos simples pasos.




 
 Para este último paso utilizo goma- laca, imprimación de baseesmaltes de diferentes colores y laca de esmalte, ésta, solo la uso para proteger el colorido de la antena y barniz para una capa final  para todo lo demás.


  Empezamos dandole la primera capa de goma- laca, con ello taparemos cualquier rastro de fisura que le pudiéramos haber ocasionado tras el lijado de la capa tapa poros.

 Hecho esto, de nuevo, debemos esperar hasta su secado para el siguiente paso.



 Seca ya, la mano de goma- laca que le hemos dado a todo el flotador, le damos al mástil una capa de imprimación y dejamos secar después.


Seguidamente, pintamos el bulbo.


 Me gusta pintarlos con esmalte, pero para ello, no utilizo ni pincel ni brochas, utilizo un simple trozo de puntera, palillo redondo o material similar, le da una apariencia mas a mi modo personal, un tanto diferente.



Después de pintarlos con esmalte y pintar su antena de estos bodied, se vuelven a colgar para secarse de nuevo
Al cabo de unas horas estarán preparados para su barnizado final, la antena como anteriormente dije, no se barniza, para darle protección sin restarle colorido le doy una capa final con laca esmalte


Le doy los últimos retoques en este caso  con un rotulador permanente negro, también seccionando y diferenciando  la antena del mástil, el proceso de fabricación ha terminado, ahora toca evaluar su carga, para ello tenemos que probarlo en el calibrador.


 Los flotadores están terminados, cada uno de ellos lleva una forma de bulbo diferente, esto influye notablemente en su lanzado, posicionamiento en el agua y su lastre, así como su diferente uso en aguas de más o menos profundidad. 

El primero de ellos, dada su forma, sería idóneo para lanzados muy largos en escenarios con escasa profundidad para la pesca en fijo o con uso del fix float.

 El segundo, su bulbo está más abultado junto al mástil, lo utilizaría para aguas muy profundas, al aguantar más lastre, el cebo bajará más rápido, aguantando más aún el empuje de la ola,

 El último de ellos, con el bulbo más corto, es ideal para la pesca a la pasada, ideal para la pesca en ríos, pesca al arrastre con bajos de linea muy largos  La parte baja del bulbo de este flotador, va acabando más en punta (progresivamente) desde su parte central, un extra que, algunos pescadores de este tipo de pesca a la inglesa saben valorar y apreciar.

 Diferentes tipos de flotador que, creados para un denominador común "disfrutar de una de las técnicas de pesca más completas, atractivas y bonitas que se pueden disfrutar con una, muy inglesa match rods en cualquiera de los escenarios de nuestra geografía", hablo de mi  pasión por el English  Stile fishing o pesca a la Inglesa y, como suelo decir, esto no es más que mi versión personal sobre ella. 

domingo, 15 de febrero de 2015

Flotadores artesanales de pesca a la inglesa con plomo interior -2º parte

 
Terminada la primera parte del bulbo o cuerpo del flotador, el siguiente paso a realizar  es cortar a medida los raquis de pluma de pavo real.  Estos, al estar al natural, deben de ser tratados para darle resistencia, a la vez que deben quedar lo mas rectos posibles





 Cortada ya, su parte superior deben de quemarse cualquier mínima barba o barbilla de la pluma que continúe aun unido al raquis, que sera la parte con la que elaboraremos el mástil del flotador.






 Una pequeña vela, da el calor suficiente para quemarlas y no sufra el raquis un excesivo calor,  Una distancia de la llama hasta la pluma de entre cuatro y cinco cm es mas que suficiente.

 Después,insertado y posteriormente pegado del raquis en el bulbo.



Hecho esto, con una lija fina, lo lijamos bien para que quede limpio de impurezas todo él



    Lo cortamos a la medida deseada  y después sucesivamente con todas la demás





El siguiente paso a seguir es darle una capa de laca tapa poros 



Una vez hecho esto estas deberán secarse,estas, deben de estar colgadas, foto inferior- procurando que no toquen en ningún punto ninguna de sus partes para un perfecto secado uniforme.



Entre tanto, a algunos de estos flotadores les añado un doble bulbo, que dependiendo del uso y la situación a lo largo del mástil, puede desempeñar varias funciones, tanto de estabilizador, para una máxima visibilidad haciendo la veces de señalizador a larga distancia, así como, si se le coloca en su parte mas cercana al bulbo dándole  mas flotabilidad,




 Una vez dada la primera de las capas de laca tapa poros y secos los flotadores, se procede otra vez a lijarlos con una lija muy fina, quitando le todas la impurezas.

El siguiente paso, mediante el mismo proceso que el anterior, por medio del calor, procedemos a enderezar correctamente el mástil para su proceso final presionando sobre sus partes menos rectas enderezandolas y sometiéndolas a un calor no excesivo pero constante.










 Hecho esto, están listos para darle su ultima capa tapa poros y ya secos de nuevo, procederemos a su pintado.