domingo, 20 de marzo de 2016

Larvas de Efimeras (Gusarapas)


    Al llegar la primavera, casi terminada ya la estación fría, después de las ultimas lluvias y deshielo, el campo cambia de color.

     Aquel paisaje gélido y triste que poco nos gusta se va convirtiendo poco a poco con el paso de los días en un bonito manto de colores con la llegada de los primeros días de más estables temperatura.

    Lo mismo ocurre con los ríos y arroyos , que parece que con sus ágiles y limpias aguas van desparramando alegría aya por donde pasan.






    Y como es natural, ese manantial es fuente de vida. miles de criaturas acuáticas  se desarrollan y viven en sus frescas y salubres aguas.

     Los peces los saben, por instinto lo intuyen y empiezan a acercarse a sus desembocaduras de estos arroyos para alimentarse de ellas, necesitan alimento fresco para reponer fuerzas del duro y frío invierno.

    Su época de desove, (hablo de los ciprínidos) esta cerca, y saben que acabaran gastando miles de calorías en el desove y si no están bien alimentados, es posible que lo paguen caro. 

    El agudo y experto pescador también lo sabe y sabe de sus necesidades, y paciente, va  buscando adaptarse a este medio, procurando una vez más, hacer la pesca que más le gusta, la natural, la que siempre se hizo, la que, tras generaciones a sido transmitida de padres a hijos, de abuelos a nietos.

     Una pesca, a la que algunos hemos vuelto después de pasar por otras mucho más técnicas y aparentemente fiables, una  pesca en el que, lo más importante es el espíritu de observación, el conocimiento del medio y la fusión con nuestro entorno más natural y ante todo valorando y aprovechando los dones que para realizarla nos brinda la gran madre, la sabia Naturaleza. 

     Consciente de este proceso, en este capitulo me voy a quedar con uno de mis cebos preferido para llevarla acabo, una larva que vive en este medio, una que despierta el máximo interés en todos y cada uno de los peces ya sean ciprínidos, centrárquidos e incluso silúricos.  es la larvas de Efímera.

     Las larvas de Efimeras, gusarapas

    Son las larvas de los insectos del género Ephemeroptera ,vulgarmente conocidas como "gusarapas" o "cabezones", larvas de insecto muy frágiles y delicadas que desprenden un olor muy característico.





     Su abdomen consta de varios segmentos,  terminando en unas colas largas. Sus patas delanteras son más largas que las traseras y a medida que va evolucionando le van creciendo alas, con las que, terminado su proceso, se convertirá en un insecto volador.



    En su fase juvenil, son larvas totalmente acuáticas que viven en riachuelos o arroyos con aguas claras y limpias, con una corriente sostenida, cercano al fondo y en ocasiones entre la fina hierba de sus orillas.


    En su fase media; esta "ninfa acuática" realiza su metamorfosis sobre el agua o en plantas cercana a ella, y de ella surge un "Subimago", este insecto, aun inmaduro, vuela hasta un lugar seco donde, después de una horas, vuelven a mudar y cambiar su aspecto convirtiéndose en insecto, (aunque  sigue siendo muy frágil), adulto.

    Este proceso es muy conocido y valorado en aguas trucheras, donde aquí el experimentado pescador de mosca debe saber "leer el agua", presentando en cada momento al pez las distintas variedades de señuelos para la  pesca con mosca  que se pueden realizar viviendo el momento en que eclosionan estas larvas, ya sea mosca ahogada, mosca seca o de superficie. 

    Toda esta estrategia gira en función al conocimiento del río, la evolución de las larvas en el medio y la actividad en determinadas zonas del tramo del río en las que se encuentran los peces mas activos.





    Aguas limpias y corrientes son el lugar ideal para encontrar estas larvas.






    Un pequeño manto de hierba en las orillas  del arroyo cercana esta al fondo, es un lugar ideal para encontrarlas.

    Una simple criba de red o tamiz de maya fina, o "quisquillero", provisto de un mango para acceder mejor a los lugares donde se encuentran, es más que suficiente para extraerlas.

     Es recomendable que la tela de la maya, aunque metálica, este totalmente estirada ya que favorece su vaciado, una vez, la larva se encuentre  en el tamiz.   




    Preciado cebo para truchas, barbos, bogas, cachos y blases que, insertadas cuidadosamente en anzuelos de muy fino hierro, son cebos ideales para la pesca tanto de flotador como de fondo.

     Con la pesca al "tiento", reteniendo a intervalos regulares, en una corriente suave e incluso asentando el cebo en el lecho, levantándolo a pequeños y suaves tirones, provoca la arrancada de más de un tímido pez hacia el anzuelo.





     El tímido y desconfiado gran barbo en corriente, con esta técnica y este peculiar cebo, me dio más de una vez algún que otro subidón de adrenalina intentando pescar individuos de menor porte en aguas del rió Arrago en las inmediaciones del puente de la Reina.


     Su conservación

     Es una larva extremadamente sensible, en condiciones normales, no duraría mas que unas horas aun metida en agua.

     Su longevidad una vez capturada requiere unos mínimos pasos, aunque la temperatura del agua condiciona en mucho su actividad.

    Para un mantenimiento prolongado de varios días, se debe alojar en el recipiente, a ser posible de cristal o de zing en el fondo del recipiente, meter un poco de hierba de las orillas del arroyo, cambiar a diario el agua, vaciarla a ser posible, por debajo incomodando lo menos posible a las larvas y una vez hecho esto, se le proporciona agua fresca y oxigenada cogida, a poder ser anteriormente del mismo arroyo donde vive.

     Este agua.para una mejor conservación, se debe tener contenida en un recipiente, a poder ser no plástico y sin tapar.

     Evitando en lo posible la luz solar directa, conseguiremos tener un preciado cebo vivo y sano durante unos días que nos puede llegar a dar grandes satisfacciones en la pesca de peces que comúnmente habitan en los cursos de tramo alto y medio de nuestro ríos.






     La preciada larva de efímera o gusarapa


     Usada desde tiempos pasados en la pesca y que a día de hoy, en esta época del año, sigo usándola  en esos días en los que, intento capturar algún bonito ejemplar de boga, algún distraído cacho, difícil de tentar, y como no, mi más preciado de los animales que habita en los ríos de la península Ibérica, el majestuoso y preciado barbo.



    Pero eso es para un próximo relato y una nueva historia para vivir y contar.


     Kily.

    2 comentarios:

    1. Gracias por artículos como este. Nos hemos olvidado de que no todos los cebos se compran en la tienda. Estoy deseando leer más, aprender como usarlo y poder ponerlo pronto en práctica. Un saludo.

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    2. Gracias Dan, lo tengo en tareas pendientes, de hecho, ya lo estoy preparando!

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